En aspectos religiosos o espirituales, actualmente puede darse alguna controversia respecto a cumplir el precepto del Sábado, o del Domingo. En Génesis 2:1-3 (versión La Biblia de Estudio, Dios habla hoy) aparece: “El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó. Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación.”

El pasaje anterior debe entenderse así: la cifra siete implica perfección de las cosas, y en el caso de la Creación implica su forma perfecta de evolucionar. Decir que Dios descansó indica que el plan estaba ya completado. Respecto al precepto humano, ciertamente es conveniente que tengamos un día de descanso o quietud espiritual para dedicarlo a Dios, y hacer acción de gracias a él (a través de las celebraciones litúrgicas).

En concepto hebreo sábado (shabbat) quiere decir “reposo”; pero en el decurso de la historia cristiana, el emperador Constantino, promulgó en el año 321d.C. la ley civil de un día de descanso de los obreros llamado el Día del Sol (diez solis en latín y sunday se le dice en las culturas anglosajonas).

La Iglesia en el Concilio de Laodicea celebrado en el año 336 d.C, acordó el traslado del día de reposo al Domingo (diez dominica en latín). La Iglesia estimó que ese día era honroso por la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, además adquiría la connotación de una Nueva Alianza entre Dios y la humanidad, y de todas formas el Domingo se sobreponía al día del dios sol que tuvo sentido pagano, en la antigua cultura romana.

Algunas religiones como los bautistas y adventistas, se aferran a celebrar el sábado, al igual que los judíos conservadores. Los evangelios sinópticos de Marcos 2:23-28, Mateo 12:1-8 y Lucas 6:1-5, exponen cierto aspecto. En este caso incluimos el pasaje de Marcos.

“Un sábado mientras atravesaba [Jesús] unos campos de trigo, sus discípulos se pusieron a arrancar espigas. Los fariseos le dijeron: “Mira lo que hacen en sábado: ¡Algo prohibido!” Les respondió: “¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos? Entró en la casa de Dios, siendo sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes consagrados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y los compartió con sus compañeros”. Y añadió: ´El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado”.

Ciertamente, lo importante es dedicar un día especial para Dios, claro, para el mundo actual tan antirreligioso no es importante, celebrar un día para lo espiritual, en cambio lo que le importa a mucha gente es un tener un día simplemente para las diversiones o descansar, en el hogar.

Por:Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos