Impera la discusión de si la ciencia y la fe se complementan o se oponen. Por eso es interesante exponer varios aspectos para tratar de entender en realidad el asunto. A la luz de la Biblia se habla de la creación del universo en seis días, y de la aparición del primer hombre y primera mujer (Adán y Eva). Ciertamente, las ciencias naturales, tienen otra línea de pensamiento, remitida a los análisis y evidencias puramente científicas.

Es innegable que tanto el cosmos, como la existencia de la vida animal y vegetal en este planeta, son producto de una gran evolución. Aún así, todavía los hombres de ciencia no conocen del todo cómo se define al menos el ser humano como tal, o sea, con su capacidad de determinación. Además, por más que se quiera demostrar que la existencia de la materia y energía son producto de la gran explosión (big bang), no se sabe qué existía antes. Por cierto, el concepto big bang, algunos lo atribuyen al astrofísico inglés Fred Hoyle.

Curiosamente, algunos hombres de fe como el sacerdote (además astrónomo, físico y matemático) belga Georges Lemaitre y el sacerdote francés Pierre Teilhard de Chardin (paleontólogo y filósofo), dieron propuestas importantes en esa temática. Científicos como Carl Sagan y Stephen Hawking, trataron de dar sus propuestas del origen de la creación desde una posición atea, es más, Hawkins en sus comentarios y libros se refería a Dios como una metáfora, pero en realidad no era creyente o profeso de religión, en sí.

Pero si se retoma el aspecto de si la fe y la ciencia se complementan, se debe decir que, la Biblia en apariencia es solo un libro de fe, aun así, en varios pasajes del Antiguo Testamento (Levítico 18:6-18) se evidencian aspectos de ciencias, tales como la prohibición de las relaciones sexuales incestuosas (la ciencia luego descubrió que ese asunto tiene alta incidencia de provocar problemas genéticos en las personas procreadas).

También se dan ciertas advertencias, como la de no consumir carnes de animales impuros (como el cerdo, según el libro de Deuteronomio14:8) en esto ahora se sabe que el exceso de ciertas carnes es nocivo para la salud; respecto al idea de redondez de la tierra en la Biblia en varios pasajes, como en Jeremías 51:15 aparece: “Él es quien hizo la tierra con su poder, el que fundó el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos”. El mismo matemático griego Eratóstenes (276-194 a.C.) calculó casi perfectamente la circunferencia de la Tierra (con la noción de paralelos, se llega en entender la idea de una esfera).

Claro, en la época del oscurantismo, las ideas “revolucionarias” de Giordano Bruno sobre cosmología lo llevaron a la hoguera, en tanto Galileo Galilei debió retractarse de la idea de un sistema solar (heliocéntrico). La Biblia al parecer menciona que la Tierra es el centro del universo (idea geocéntrica), aunque esto también se puede entender desde un punto de vista puramente también antropocéntrico (donde el ser humano es el gran protagonista en esta creación).

Siglos después, algunas corrientes filosóficas como el positivismo y el pragmatismo fortalecieron el ejercicio del método científico (actualmente se habla de métodos científicos en función de las diversas ramas interdisciplinarias de las ciencias). Esto de cierta manera empezó a influir en el mismo Magisterio de la Iglesia, al punto que hoy en el mismo Vaticano se tiene a la Pontificia Academia de las Ciencias, que apoya los estudios en ciencias naturales, físicas y demás campos científicos.

Otra cosa, si en el oscurantismo medieval, la Iglesia perseguía a los hombres de ciencia, hoy es la ciencia la que muchas veces a través de sus desarrollos científicos (por ejemplo armas nucleares y guerras biológicas), atentan contra los valores humanos y morales.

Pero de lo antes comentado, lo que si debe quedar claro es que, ciertamente las ciencias actuales se amparan al método científico, en tanto los aspectos de la fe se amparan más en los asuntos metafísicos y dogmáticos, y si se entienden bien esas cosas, no se debieran dar conflictos entre ciencia y fe.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos