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Un grupo de paleontólogos de Argentina y España ha realizado un asombroso descubrimiento en las cercanías de la ciudad de Zapala, en la provincia del Neuquén, ubicada en la Patagonia argentina. Los cientificos hallaron allí restos óseos de una nueva especie de dinosaurios, que habitó la región hace 110 millones de años.

El nombre científico de esta especie es “Lavocatisaurus agrioensis” en honor a René Lavocat, un paleontólogo francés que en la década de los 1950 encontró los primeros fósiles de rebaquisáuridos en el Sáhara, familia a la que pertenece este espécimen. Sin embargo, también recibió el apodo de “Alfredito”, en honor al legendario cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa.

La gran cantidad de huesos hallados han permitido la reconstrucción casi total de su cráneo y esqueleto, se pueden ver sus dientes alargados con la forma de un lápiz. Asimismo, se observa que sus dientes tenían la capa de esmalte más gruesa del lado externo, es decir, hacia los labios; y que, además, tienen una faceta de desgaste de ángulo bajo que sería provocada por dicha estructura queratinosa.

Además los restos encontrados se pudo identificar a un ejemplar adulto y dos jóvenes que pertenecerían a la misma familia, ya que nada indica que sus huesos hubiesen sido desplazados, por lo tanto se deduce que andaban en grupo.

El asombroso hallazgo fue realizado por el director del Museo Olsacher de Zapala, Alberto Garrido, junto a Leonardo Salgado de la Universidad Nacional de Río Negro, José Luis Carballido del Museo paleontológico Egidio Feruglio de Trelew (ambos del Conicet) y José Ignacio Canudo de la Universidad de Zaragoza.

En declaraciones para un medio de divulgación científica, Carballido explicó que “no solo se trata del hallazgo de una especie nueva en un sitio donde no se esperaba encontrar fósiles, sino que, además, el cráneo está prácticamente completo”.

“Este descubrimiento de un adulto y dos juveniles también significó el primer registro de un desplazamiento en grupo dentro de los dinosaurios rebaquisáuridos”, resaltó Canudo. “Hace 110 millones de años, el ambiente era muy desértico, con lagunas esporádicas, por lo que descartábamos encontrar fósiles allí. Si bien se estima que este grupo de saurópodos podría haber estado adaptado para moverse en ambientes más bien áridos, de vegetación baja, con poca humedad y poco agua, es un ambiente en el que uno no estaría buscando fósiles”, agregó Carballido.

“Hasta el hallazgo del Lavocatisaurus, se creía que los rebaquisáuridos tenían dos facetas de desgaste en sus dientes, pero acá vemos claramente una sola faceta de desgaste que, de ninguna manera, es producto del roce de los dientes superiores con los inferiores, porque los dientes inferiores son muy chicos en relación a los superiores”, explicó el investigador de la Universidad de Zaragoza.

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Representación de los dinosaurios encontrados. (Universidad de Zaragoza).