Cinco hábitos para vivir 2017 de una forma más sostenible

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2016 fue el año más caluroso de la historia desde que se tienen registros. Según el servicio para el cambió climático enmarcado dentro del proyecto Copernicus —una iniciativa de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea—, la temperatura de nuestro planeta aumentó en casi 1’5ºC en comparación con los años previos a la Revolución Industrial. Habitualmente, estos datos se utilizan como referencia y son un indicador del impacto que tienen las acciones del ser humano en la salud de nuestro planeta.

Nos enfrentamos a un problema global a gran escala, pero al que todos podemos ayudar adoptando una serie de hábitos que son clave para preservar el medioambiente y que tienen más importancia de la que pueda parecer a simple vista. Recogemos cinco propósitos para vivir 2017 de una forma más sostenible.

Minimizar el uso de plásticos

Se calcula que el plástico tarda entre 100 y 1.000 años en descomponerse, por eso es importante evitar su uso en la medida de lo posible. Son varias las opciones que podemos manejar para sustituirlo, desde reemplazar los envases de este material por otros de vidrio, hasta dejar de utilizar las bolsas de plástico en el supermercado. En su lugar, se puede elegir una bolsa de tela para ir a la compra y llevar en ella los alimentos.

Utilizar el transporte público

Parece una medida obvia, pero todavía son muchos los que se resisten a hacer del transporte público su principal medio de traslado. En España, terminamos 2016 con noticias alarmantes por el exceso en los niveles de contaminación de Madrid, que obligaron a adoptar medidas para combatirlos sin precedentes en España.

Sin embargo, medidas paliativas y puntuales no son suficientes para garantizar el bienestar y la calidad de vida de los habitantes. Es fundamental tomar conciencia como sociedad si no queremos llegar a situaciones como la de Pekín, donde la nube de contaminación es tan intensa que, según algunos estudios, respirar el aire de la capital china es el equivalente a fumar cuarenta cigarrillos al día.

Un gesto tan cotidiano como escoger el transporte público cada día y limitar el uso del coche para trayectos largos o situaciones especiales, es indispensable para recuperar la calidad del aire en nuestras ciudades y núcleos urbanos.

Consumir producto local

Los beneficios de consumir producto de proximidad influyen no solo en cuestiones medioambientales. Fomenta la economía local, nos permite conocer el origen de los alimentos que compramos y nos asegura que estos son frescos en el momento de consumirlos. Apostando por el producto local daremos un respiro a nuestro planeta ya que los vehículo utilizados para el transporte generan emisiones de CO2 muy elevadas, que se pueden reducir a medida que consumamos el producto más cercano. Además, el hecho de que estos alimentos tengan una procedencia próxima limita el uso de conservantes y aditivos.

Prestar atención al etiquetado

El mundo del etiquetado ecológico es amplio y en ocasiones confuso. La gran variedad de etiquetas y sus diferentes reconocimientos hacen que nos resulte difícil escoger productos responsables con el medioambiente. Es importante conocer las diferentes funciones de cada etiqueta, la organización que la otorga y el por qué.

Controlar el uso de la calefacción y la energía

Ahorrar en materia de energía no es positivo únicamente para nuestro bolsillo. El medioambiente también se beneficiará si controlamos y gestionamos de forma eficiente la calefacción en nuestras casas. No se trata de pasar frío, sino de optimizar al máximo y escoger las horas justas para calentar la casa.

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