Entre el pasado octubre y este mes han sido múltiples los paros, manifestaciones y protestas que ha realizado el pueblo colombiano en contra del modelo neoliberal que le impone sacrificios económicos, mientras libera a los más potentados y grandes empresarios de sus obligaciones sociales. Los estudiantes y la comunidad exigen la financiación de la educación pública, incluidas las universidades y los institutos tecnológicos; el sector agropecuario propende por garantías de fomento a sus productos en vista de la avalancha de importaciones subsidiadas por sus respectivos Estados. Y el pueblo colombiano protesta por una cruel y nefasta Reforma Tributaria que, según el propio gobierno, propende por bajarle los impuestos a las multinacionales, o sea a los potentados, por lo cual tiene que exacerbar los bolsillos de la clase media y pobre; es decir, es una Reforma Tributaria, más que para cubrir un hueco fiscal o presupuesto deficitario del 2019, para “aliviar el bolsillo” a dichos poderosos con el fallido cuento de que van a crear nuevos empleos, argumento que está revaluado hace muchos años por los propios economistas del sistema.

Para contener este flujo de masas, el gobierno de Iván Duque, o mejor “UriDuque”, se emplea a fondo, no para atender las justas solicitudes, sino para acabar con estos movimientos; para ello utiliza el llamamiento a “unos diálogos de sordos” porque se escucha pero se impone la decisión oficial y si no les basta recurre a la represión. Todas las movilizaciones, que pueden sumar millones de personas, han sido pacíficas, mostrando diversidad de actos culturales, pero ¡qué casualidad!, cuando estas vienen creciendo, comienzan a aparecer algunos hechos violentos, que han sido rechazados por los organizadores de los paros, pero que son la justificación para que las fuerzas armadas actúen contra los manifestantes, dejando a varios jóvenes heridos de gravedad y otros detenidos, buscando con ello intimidar –lo llaman fuerza disuasiva– y acabar con las protestas; de esta forma “UriDuque” impone su política económica. Muy parecido a lo que sucedió con los Mártires de Chicago, cuyas protestas fueron infiltradas con actos violentos, “justificando” sus asesinatos, así aparecen en Colombia infiltrados en las marchas de: productores, indígenas, campesinos, mineros, estudiantes, profesores y pueblo en general; también “justificando” el asesinato de varios protestantes, sin que se conozcan los resultados de las investigaciones.

Esta táctica de “UriDuque” cuenta con el concurso de los Grandes Medios de Comunicación, que mientras azuzan a pueblos vecinos a protestar, valiéndose de todas las formas de lucha para derrocar a sus gobiernos y los califican como patriotas opositores, aquí aplican la matriz de deslegitimar la protesta, que es únicamente por reivindicaciones económicas, para lo cual recurren a la manipulación permanente de los hechos; lo más cínico es que lo hacen a nombre de la objetividad. En “10 estrategias de manipulación masiva”, Noam Chomsky, pensador estadounidense, lingüista, filósofo y politólogo, nos entrega un catálogo para comprender cómo estos Grandes Medios de Comunicación utilizan la manipulación y el engaño para defender un modelo económico que es el sustento de sus grandes grupos empresariales. ¡Los Medios Alternativos son un verdadero baluarte del pueblo!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias