Orinar con ardor, tener la sensación de no desocupar la vejiga después de cada micción, tener la orina oscura, con sangre o con olor fétido y sentir dolor agudo en la parte baja del abdomen son los síntomas característicos de la cistitis aguda, una inflamación de la vejiga que afecta especialmente a las mujeres.

Según el doctor Carlos Alberto Larios, jefe nacional de urología de Keralty, “la cistitis no es una infección exclusiva de la vida adulta, los niños también pueden presentarla. Por este motivo es tan importante empezar desde muy corta edad a tener adecuados hábitos miccionales para evitar complicaciones en la adultez”.

Aunque es importante acudir al médico y realizarse tratamientos que traten la cistitis, es fundamental atacar los factores de riesgo adquiriendo hábitos que eviten su aparición. A continuación, seis aspectos sobre la cistitis que se deben tener presente.

De origen bacteriano:

La principal causa es la infección bacteriana, también conocida como infección de vías urinarias bajas o inferiores.

Una infección de este tipo puede deberse a la actividad sexual, retener la orina o tener una inadecuada técnica de micción, así como a los cambios en el área vaginal secundarios a la menopausia por el déficit de estrógenos que producen resequedad genital.

La cistitis también puede aparecer por cuenta de una baja ingesta de líquidos, uso de jabones íntimos y otros productos de higiene vaginal, estreñimiento y en menor prevalencia, secuelas de radioterapia por tratamiento de cáncer de órganos pélvicos.

En algunos casos puede estar acompañado de otras patologías como prolapsos de los órganos pélvicos, cálculos vesicales y malformaciones de las vías urinarias.

Cistitis recurrente:

La mayoría de las mujeres con episodios repetitivos de cistitis tienen una predisposición genética a desarrollarla. Se considera recurrente cuando se presentan más de dos episodios en seis meses o tres en un año.

Complicaciones:

Lo que inicialmente es una infección urinaria baja, que solo afecta la vejiga, puede comprometer los riñones y generar infecciones urinarias severas, que pueden requerir hospitalización.

Tratamiento:

Desde el primer episodio de inflamación se debe acudir al médico para identificar los factores de riesgo mencionados y corregirlos. En caso de que no haya una adecuada respuesta al manejo inicial o se tiene la sospecha de una enfermedad asociada de las vías urinarias que puede estar asociada a la aparición de la cistitis se debe remitir al especialista.

Se puede recurrir a los antibióticos para tratar los episodios de cistitis, siempre bajo prescripción médica.

Actuar sobre los factores de riesgo:

En los casos de cistitis recurrente el objetivo terapéutico es lograr que no sean más de dos episodios anuales y que corrigiendo de manera inmediata los factores de riesgos lo pueda autolimitar sin necesidad de recurrir a antibióticos.

Tal es el caso cuando la inflamación surge después de la relación sexual, por retener la orina o llevar un inadecuado horario miccional. Una vez surjan los síntomas se debe ingerir abundante líquido hasta que la orina salga transparente y hacer los cambios comportamentales en los hábitos de micción para que la infección se autolímite.

Para tratar los episodios recurrentes es clave actuar sobre los factores de riesgo asociados a comportamientos, pues solo tratar la infección con antibióticos o medicamentos con fines preventivos nunca es efectiva por si sola para disminuirlos.

Buenos hábitos para prevenir la cistitis:

Se puede prevenir la infección urinaria aumentando la ingesta líquidos y teniendo buenos hábitos miccionales. Estos últimos incluyen orinar cada tres horas así no haya deseo y hacerlo con una buena técnica que consiste en apoyar las nalgas en la taza, entreabrir las piernas y dejar la ropa interior a la altura de los tobillos.

Otras medidas involucran el manejo del estreñimiento, orinar luego de la relación sexual, evitar los protectores, en caso de usarlos, cámbialos con frecuencia, desistir del uso de jabones íntimos, y buscar orientación médica para manejar adecuadamente la resequedad vaginal que sobreviene con la menopausia.

Igualmente, se debe acudir al urólogo cuando el médico general lo considere pertinente para descartar causas anatómicas causantes de las infecciones urinarias. Existen medicamentos para la prevención de los episodios repetitivos de cistitis, estos solo deben ser bajo prescripción médica y no pueden estar aparte de la corrección de los factores de riesgo.