La clonación humana, representa un gran dilema en los aspectos espirituales y morales. La Iglesia Católica, se opone a que los hombres de ciencia incurran en experimentos de clonación de personas, dado que, tales hechos podrían implicar una lesión a la dignidad humana.

El Vaticano hace unos años, publicó el texto Reflexiones sobre la clonación, donde se advierte (aquí lo podemos explicar contextualmente), que esa técnica excluye la complementariedad propia de la procreación humana, instrumentaliza al embrión, y pervierte a la mujer que albergue en su vientre al embrión clonado, además, se pervertirían las relaciones de parentesco y por ende lesionaría moralmente, a la sociedad.
Otra posición teológica considera que, el alma viene a anidarse desde el instante en que se une la célula femenina (óvulo) a la célula masculina (espermatozoide) y se define la persona como tal.

En el caso de la clonación humana, donde solo se toma una célula para modificarla sin fecundación de heterogametos (óvulo y espermatozoide), ¿la persona clonada será una simple extensión del cuerpo y una réplica del alma de la base progenitora?, y si esa alma fuese una réplica, entonces el pensamiento y decisiones serían las mismas del progenitor, y no podría llamarse “persona” al carecer de alma autónoma.

Lo anterior, obligaría a replantear a los hombres de ciencia, teólogos y filósofos, la idea de alma, la cual está de momento circunscrita a anidarse solo en el embrión del ser humano. De momento es difícil dilucidar esos aspectos, pues todavía no se ha dado a la luz pública la noticia, de que haya personas clonadas.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Escritor y comentarista de temas cotidianos