Es inaplazable la unión de las ciudadanías libres, consciente, coherente y consecuente, al menos la de aquellas auténticas dolientes del país. Por eso, Colombia Exige Gran Acuerdo Nacional, para lograr la implementación de las reformas estructurales e integrales y sin condicionamientos; contemplada en el Pliego de Exigencias del Comité del Paro Nacional, con el apoyo masivo del pueblo; que cohesione a la ciudadanía, cumpliendo y haciendo cumplir lo consagrado en la Constitución de 1991, ante la crisis que nos asfixia. Porque estamos muy mal en muchos aspectos esenciales. Pero unidos y organizados podemos empezar a mejorar y avanzar por el camino correcto. Ya que el modelo de país que queremos, debe tener unos objetivos específicos con sus tiempos, lo mismo que fuentes viables, desde lo constitucional, legal, jurisprudencial, económica, social, cultural, ambiental, ética, moral y política. La Justicia Social, es la ética social y política, un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro y entre las naciones. Se trata de eliminar las barreras que enfrentan a las personas por motivos de ideología, género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad y promover la igualdad de derechos y oportunidades.

La gravísima crisis, que condujo al Paro Nacional, supone una oportunidad que debemos aprovechar para construir, una Colombia mejor y vigorizada. Derrotando el flagelo de la corrupción, la desigualdad, la exclusión, la discriminación, la falta de oportunidades, el desempleo, la inseguridad, la pobreza, la injusticia social, etc. Si no, seguiremos presos de nuestros errores y habremos perdido quizás, la más importantíma oportunidad de cambiar. Porque desde hace muchos años el panorama colombiano es sombrío. Pero en las últimas dos décadas se ha agravado enormemente. Por las erradas costumbres políticas y administrativas y la repetición de 20 años de gobiernos en contra de la mayoría de la población, en contra del Bienestar Común y en favor de los poderosos. No se justifica que se siga priorizando y privilegiando el Tener ante el Ser. Basta de excusas, cizañas, mentiras, montajes y engaños; para ilusionar y manipular a ingenuos.

Existen amplias posibilidades de desarrollo, pero se requiere la plena disposición, unión, talante, voluntad política y administrativa de los gobernantes, de la dirigencia política y gremial, y en general de la sociedad civil de concertar y atinar. Asuntos fundamentales como la implementación del Bien Superior de la Paz y defensa de la Vida, el combate a la Corrupción en el sector público y privado, la politiquería, el clientelismo e impunidad reinante para ciertos personajes. Se resuelven únicamente, con el diseño e implementación de políticas públicas y estrategias que transformen y reorienten la vida nacional y territorial, con Gobernantes y dirigentes comprometidos, que dignifiquen y enaltezcan el ejercicio de la política. Porque esto no es cuestión de poca monta. No seguir fomentando resentimientos, amenazas, miedo, odio, terror, guerra y muerte. Por lo cual es imprescindible, aunar esfuerzos y voluntades, entre todas y todos; para poder avanzar y lograr los resultados que Colombia merece, quiere, necesita.

Recordemos que las sociedades en el mundo que han alcanzado mayor grado de prosperidad y desarrollo, son aquellas que planificaron de manera concertada, transparente, eficiente, eficaz y efectiva; su Modelo Socioeconómico; lejos de los individualismos, de las imposiciones, de las mezquindades partidistas, grupistas y personalistas. Esto debería ser el génesis del Gran Acuerdo Nacional, para salir de la crisis que padecemos. Pero su cristalización depende muchísimo de que los intereses colectivos y generales del pueblo, se prioricen y estén siempre por encima de los altísimos intereses y privilegios personales y grupales. Nuestra Nación no aguanta más equivocaciones ni improvisaciones, que estanquen y retrasen su desarrollo, ni menos retroceder en el proceso de transformación de las malas prácticas políticas, administrativas, éticas, culturales y ambientales dominantes. Tenemos que luchar incansablemente, por recuperar la credibilidad, la legitimidad, la gobernabilidad y la confianza perdida en la mayoría de nuestros dirigentes y en nuestras instituciones públicas y privadas.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.