El 28º Festival Internacional de Poesía de Medellín reúne por estos días a poetas, chamanes y artistas de más de 20 pueblos originarios de todo el mundo. La actividad es una invitación al cuidado de la tierra y la vida, y a la preservación de las tradiciones culturales de estas comunidades.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín se creó en 1991, como respuesta a la violencia que experimentaba Colombia. Este género literario sirvió como válvula de escape frente al miedo que vivía la población y como plataforma para generar diálogos por la paz.
El poeta colombiano Fernando Rendón es fundador de la iniciativa, y valoriza el rol que cumplió este espacio en un momento en el que las libertades estaban limitadas.

“El festival fue posicionando en la vida de la ciudad y del país, como una alternativa donde no había libertad de expresión, no había libertad de reunión, de pensamiento y de creación”, contó a Sputnik Rendón.

Poco a poco el encuentro fue creciendo en magnitud hasta llegar a contar con la presencia de más de 1600 poetas de 170 países. El espíritu del festival es reconocer las culturas de los pueblos originarios, y es único en el mundo con este enfoque diverso.

Este año en su vigésima octava edición, cuenta con la participación de chamanes, poetas y músicos de 22 pueblos indígenas locales, pero también de países de China, Nigeria, Marruecos, Islandia, Estados Unidos, entre otros.

El lema de este año es ‘Poesía, Chamanismo y Cantos Originarios’ , así que las jornadas están impregnadas de ceremonias y ritos ancestrales.

Para nosotros es muy importante hacer que los poetas occidentales recuerden que los chamanes fueron los primeros poetas que hubo en el mundo, de manera natural. Son personas que han sido preparadas desde sus primeros años para percibir rituales, ceremoniales, donde se reafirme la unidad de la comunidad”, explicó.