Comentario Adopción del Sistema internacional de medidas

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El sistema internacional de pesos y medidas (SI) se deriva de varios acuerdos para la medición de masa, longitud, volumen y otros aspectos de cálculo físico y químico. En los Estados Unidos se tiene la USMA (U. S. Metric Association), pese a eso hasta hoy, en la referida nación no se han puesto en práctica plenamente los acuerdos del SI; pero de eso se hablará después.

Históricamente se puede decir que, el sistema métrico y de kilogramo a surge en Francia hacia 1790, donde se define el metro como la diezmillonésima parte de la distancia del paralelo del Ecuador hasta el Polo Norte, a lo largo del paralelo que pasa por la región de Dunquerque (en Francia).

En 1889, se define el metro como la distancia entre dos líneas grabadas sobre una barra (patrón) de aleación iridio y platino, mantenida a la temperatura de cero grados. En la Conferencia Internacional de medidas celebrada en Paris, se estimó el metro como la onda 1.650763,73 del espectro rojo- naranja producida por la excitación eléctrica del gas kripton 82.

Luego en 1983, se determinó el metro como la distancia que recorre la luz en el vacío durante 1,299792458 fracción de segundo.

Respecto al kilogramo como unidad de masa, primeramente se basó en la cantidad de agua contenida en el volumen de un litro o la milésima parte de un metro cúbico. Respecto a las medidas de capacidad de líquidos, el mililitro sería la milésima parte de un litro de agua destilada, a 4 grados Celsius.

En el acuerdo internacional de medidas y pesos de 1889 referente al kilogramo, este sería la masa contenida en un cilindro patrón de iridio y platino (un kilo), que se conserva en Sèvres.

En la conferencia realizada en noviembre del 2018 por el Comité Internacional de Pesos y Medidas, se determinó que el kilogramo como unidad de masa, estará basada en un cálculo matemático derivado de medidas electromagnéticas, o de relación entre la electricidad y fuerza de atracción, en otras palabras, la fuerza que ejerce un electroimán es proporcional a la corriente eléctrica que pasa por sus bobinas. Así, el patrón o molde de 1889 celosamente conservado en Sèvres, Francia, ahora es solo una pieza de la historia.
Retomando, el asunto de cumplimiento de las normas internacionales de medidas y pesos, se tiene que aún persisten en los Estados Unidos las medidas empíricas, o que no están basadas en el sistema métrico decimal.

Respecto, a esas medidas empíricas son producto de la tradición y culturas antiguas y pudiendo recordar las yardas, libras, pies, millas, entre otras (algunas de esas medidas son antropométricas, como los pies, codos, nudos, brazas, para citar ciertos ejemplos). Así el pie como unidad romana equivalía a 29,57 cm, el pie carolingio a 33,26 cm, y el pie castellano a 27,8635 cm. En caso de la braza correspondía a la longitud de dos brazos extendidos (aproximadamente unos dos metros de longitud, aunque la braza española equivaldría a 1,6718 m, y la braza inglesa a 1,8288 m).

Y es que esas mediciones se podía o pueden prestar para relativizar o confundir en el momento de establecer cálculos, por ejemplo, en el manejo de productos y materias primas que se comercian, importan y exportan, o sea, puede influir negativamente, sobre todo al momento de establecer aranceles que solo están basados en los datos consignados en los bultos de mercancías, que provienen por ejemplo de los Estados Unidos y otros países, donde aún se prefiere expresar las cantidades en libras, onzas, toneladas métricas cortas o largas, entre otros aspectos.

Además, es de esperar, que muchas veces los controles aduaneros se basan solo en lo que dicen los manifiestos de costos y pólizas aduaneras, pero no se realizan los peritajes físicos (volver a pesar las mercancías para verificar las conversiones de medidas y pesos con el sistema SI). Similar ocurre con los pesajes grandes de contenedores, pues se tienen toneladas cortas (0,907185 gramos), toneladas largas (1,01605 gramos) y la tonelada métrica (1000 kilogramos).

Aquí, el inconveniente surge cuando en un mismo contenedor, se cargan distintas clases de mercancías y en este caso solo se verifica el tonelaje bruto del contenedor, pero no se entra en el detalle de cada bulto de mercancías.

Pasando al asunto de artículos o bultos dados yardas, pies cúbicos y onzas (que no corresponden al sistema métrico decimal), es probable que si no se tiene cuidado en las conversiones eso puede provocar confusiones. Y es que además el uso de esas medidas empíricas, se da en el caso de las especificaciones automotrices norteamericanas, donde es común que la cilindrada de los motores se exponga en pulgadas cúbicas, en lugar de hacerlo en centímetros cúbicos. Incluso, en los Estados Unidos aún persiste la costumbre de medir la velocidad en millas (terrestres que corresponde a una distancia de 1609,34 m) por hora, en lugar de kilómetros por hora.

Gran parte de esta situación en ese país, parte de que pese a un proyecto de ley del año 1896 para adoptar obligatoriamente el sistema métrico, su adopción es apenas opcional.
Por otra parte, en el caso de unidades de masa de productos variados provenientes del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, es común hallar la información de etiquetas y empaques en onzas anglosajonas o libras avoirdupois (medidas referenciadas a la libra de 16 onzas, y donde cada libra es de 454,59 gramos).

Por: Osvaldo Corrales Jiménez 
Comentarista de temas cotidianos