La importancia de los teléfonos móviles en la actualidad ha llevado a los profesionales de la salud a interesarse por los efectos que estos pueden tener en las vidas de los usuarios. Un estudio realizado con menores de 25 años reveló que estos pueden llegar a mirar su teléfono al menos 32 veces al día. Los expertos advierten que este uso excesivo puede afectar negativamente a sus habilidades y comportamientos a largo plazo.

Las pantallas de los smartphones emiten luz azul-violeta, una luz altamente peligrosa y perjudicial para los ojos que puede causar un daño irreversible a largo plazo. La alta exposición a esta luz puede acarrear problemas en la vista como una degeneración macular, lo que puede llevar a la ceguera.

Un uso excesivo del teléfono móvil también puede afectar al cerebro. Un estudio realizado entre jóvenes que presentaban síntomas de adicción a sus smartphones reveló que su capacidad cognitiva se reducía cuando su móvil se encontraba alrededor, incluso si estaba apagado. Estos dispositivos han convertido a los usuarios en pensadores vagos. Hoy en día, no es necesario memorizar números de teléfono o acordarse de fechas o citas importantes porque se puede guardar la información en los teléfonos o programar una alarma como recordatorio. Sin embargo, los smartphones no solo son capaces de reducir la capacidad cognitiva de sus usuarios, sino también de alterar algunas habilidades y capacidades arraigadas en el cerebro. Este es el caso del lenguaje. Los jóvenes tienden a escribir de manera diferente cuando utilizan sus smartphones. En la mayoría de los mensajes se puede observar el uso de abreviaturas, la falta de signos de puntuación o errores gramaticales. Esta costumbre puede llegar a influir en la capacidad de los usuarios para diferenciar las situaciones en las que pueden utilizar esta jerga y empobrecer su lengua.

Los expertos resaltan que los smartphones también pueden tener un alto impacto en el desarrollo emocional y social de los jóvenes, quienes pueden sentir ansiedad en caso de no poder utilizar su teléfono móvil. Un grupo de ópticos analizó cómo afecta la luz azul-violeta al estado de ánimo y concluyó que los usuarios que pasaban numerosas horas diarias frente a la pantalla tenían más dolores de cabeza, lo que empeoraba su estado de ánimo.
Estos dispositivos también son capaces de alterar los patrones de sueño. Utilizar el teléfono móvil antes de dormir, ya sea para mirar el correo, echar un vistazo a Facebook o jugar a algún juego, puede interferir en el ciclo de sueño incluso una vez que esté apagado. Un estudio realizado con un grupo de participantes adultos demostró que aquellos que utilizaban su smartphone antes de ir a dormir presentaban una reducción del nivel de melatonina, hormona que induce al sueño.

El efecto de los teléfonos móviles en la vida diaria es un debate que sigue abierto. Estos se han convertido en un elemento prácticamente imprescindible. Es más, algunas personas encuentran bastante difícil permanecer varias horas sin sus teléfonos móviles pero los expertos advierten que, a pesar de las facilidades que traen consigo estos dispositivos, su uso excesivo puede tener consecuencias negativas para la salud tanto a corto como a largo plazo.