En los últimos años hemos podido asistir a escándalos como las revelaciones de Snowden o el caso de Cambridge Analytica que nos han hecho ser conscientes del problema que se ha generado por la captación masiva de datos por parte de empresas y agencias gubernamentales. Existe la idea de que esa captación de datos no es peligrosa pues a nadie le interesa nuestra intimidad. Esto puede ser cierto para pequeñas cantidades de datos, pero debido a la gran cantidad de datos que las compañías obtienen sobre nuestras costumbres diarias, cualquiera con acceso a esos datos podría utilizarlos en su beneficio. Este problema se hace aún más acuciante para los usuarios de Android, pues gracias a sus dispositivos móviles la capacidad de captación de datos

Captación masiva de datos.

Google obtiene la mayoría de sus ingresos de sus plataformas de publicidad, los beneficios del resto de servicios de Google son marginales, cuando no son directamente pérdidas. Entonces, ¿por qué Google insiste en ofrecer servicios que no le reportan beneficios? La respuesta está en su modelo de negocio de publicidad, Google vende publicidad orientada. Esto quiere decir que Google vende a sus anunciantes que los anuncios se mostrarán a clientes potenciales en función de los perfiles que Google mantiene de ellos. Es decir, mostrará anuncios de batidoras a sectores potencialmente interesados en la compra de batidoras o a aquellos usuarios que hayan mostrado expresamente su interés en comprar batidoras (por ejemplo, en sus búsquedas).

Google es capaz de enlazar los datos de las búsquedas con otros datos gracias a las conocidas como cookies de rastreo. Una cookie es un pequeño dato que se guarda en el navegador del usuario y que puede ser leído por las páginas web del dominio que la creó. En este caso, Google guarda el ID del usuario y así en cada página que el usuario visita puede enviar datos de la actividad del mismo a Google. ¿Pero no dijo que solo el dominio que creó la cookie puede leerla? Aquí viene el por qué de los servicios gratuitos de Google, si el sitio que visitamos incluye los anuncios de Google o el servicio de Google Analytics o incluso el servicio de ReCaptcha de Google, como este servicio está en el mismo dominio que creó la cookie de rastreo podrá acceder al ID del usuario y enviar los datos. De esta manera, Google guarda qué buscamos, qué webs visitamos, qué buscamos en sus mapas o incluso qué compramos.

Todo empeora con Android.

Si además de lo anterior tenemos un teléfono Android vinculado a la misma cuenta de Google a los datos anteriores se unirá nuestro historial de ubicaciones, las aplicaciones que instalamos, los datos de nuestra actividad diaria y qué aplicaciones utilizamos y a qué horas.

Volvemos a la idea original, no hace falta que Google quiera hacer un mal uso de los datos (si la violación de nuestra intimidad no fuera de por sí un mal uso), cualquier problema de seguridad de Android podrá significar que alguien acceda a todos nuestros datos, datos que al estar vinculados a la cuenta son fácilmente rastreables. Así, podría saber qué hacemos, qué compramos o a qué hora estamos en casa o en la oficina, qué sitios hemos visitado o qué gustos tenemos.

¿Qué se puede hacer?

Lo fundamental para romper este círculo es limitar la cantidad de datos que ponemos a disposición de Google, existen diversas medidas que se pueden hacer, algunas pueden suponer un coste o un cambio en la forma en la que hacemos las cosas. Es responsabilidad de cada uno encontrar un equilibrio entre su privacidad y su comodidad. Entre las acciones que se pueden realizar incluyen:

  • Utilizar un motor de búsqueda alternativo, esa es la principal puerta de entrada de información de la que dispone Google, utilizar un buscador alternativo que no ponga en peligro nuestra privacidad, como DuckDuckGo, es un gran comienzo.
  • Vincular nuestro dispositivo a una cuenta de Google distinta a la que usamos habitualmente, para que Google no pueda vincular los datos.
  • Evitar el uso de Gmail, Calendario y Contactos de Google, hay diversas alternativas gratuitas en Google Play o, si realmente nos preocupa la privacidad, lo mejor es usar un servicio de pago que incluya en sus condiciones la privacidad de nuestros datos.
  • Utilizar el navegador en modo privado (el modo incógnito de Google Chrome no es privado) o mejor aún, utilizar un navegador orientado a la privacidad.

No todo es Google.

Como vimos al principio del artículo, las agencias de seguridad o incluso los operadores de telecomunicaciones pueden acceder a los datos que transmitimos, en este caso, lo más recomendable es usar una VPN con encriptación fuerte para proteger todos los datos que enviemos, de esta forma, aunque se intercepte la comunicación el contenido permanecerá asegurado por la encriptación.

Conclusiones.

Los usuarios hemos dejado alegremente los datos en manos de empresas y gobiernos sin ser conscientes del uso que puede hacerse de ellos sin nuestro consentimiento. Afortunadamente, aún no es tarde para retomar el control de nuestra privacidad, con unos sencillos consejos y un poco de esfuerzo seremos capaces de reducir la huella de datos privados que dejamos en internet.