¿Cómo detectar y manejar personas destructivas?

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– La estabilidad de las empresas puede verse afectada con la presencia de una persona destructiva, ya sea una multinacional o una pymes.

– El 20% de la población es destructiva y sólo el 17,5% puede cambiar su conducta dañina.

El reconocimiento y manejo de las personas destructivas es más importante de lo que parece no solo en las organizaciones, sino también la sociedad y en la vida personal. Un empleado destructivo puede acabar con una organización grande o pequeña en muy poco tiempo, y un individuo es capaz de terminar con un matrimonio de muchos años muy rápido”. Indicó El Director de Performia Colombia, Jairo Pinilla

Destruir es mucho más fácil que construir, por eso aunque las personas dañinas sean pocas su presencia puede ser muy peligrosa si no se toman medidas a tiempo. Generalmente este tipo de personas no siempre se presentan abiertamente, pueden durar años en una organización de forma encubierta haciendo mucho daño a la empresa y a los trabajadores.

Hay dos tipos de personas destructivas, y para denominarlos se han desarrollado dos nombres específicos: El SP (de la sigla en inglés Suppressive Person) que describe al psicótico que está en contra de cualquier acción que sea de ayuda a cualquier persona, y cuya intenciones son tan malvadas como muy pocas personas podrían comprender. El tiene una influencia destructiva directa en un buen grupo de la población a quien se llama PTS (De su sigla en inglés Potential Trouble Source).

Pinilla explicó que, la mala noticia es que los más perversos, sólo un 2,5% de la población (SP), no responden a ningún tratamiento psicológico o de superación personal, ya que son absolutamente incapaceces de reconocer ninguna de sus características destructivas.  La buena es que la mayoría de estas personas que hacen daño, el 17.5% de la población en general (PTS) pueden cambiar su comportamiento relativamente rápido, descubriendo y aceptando esta condición, entendiendo cómo funciona la misma y teniendo la voluntad de hacerlo. Esta condición no tiene nada que ver con el dinero, puede ocurrir en individuos millonarios igual que de pocos recursos.

El tema del manejo de las personas destructivas es fundamental para el éxito de las organizaciones, sin importar que cargo desempeñen. Una recepcionista si no maneja adecuadamente las comunicaciones con los clientes puede ocasionar pérdidas millonarias, y un gerente, si toma malas decisiones, puede llevar a la quiebra una compañía.

En muchos casos la persona despedida no es la correcta, ya que el verdadero destructivo (SP), está encubierto y es el que propicia que se despidan buenos empleados, usando mentiras y subterfugios para desacreditar a los más productivos, a quienes considera peligrosos y reconoce como sus enemigos. Por ello es fundamental aprender a detectarlos, manejarlos o simplemente cortar la relación con este trabajador, sin importar que cargo tenga, ya que representa un peligro para el grupo de trabajo y para la organización.

Lo más importante no es enfocarse en el error sino identificar la condición y las intenciones de quién lo cometió y tomar las decisiones enfocadas en la observación e investigación de hechos, y no en las opiniones, porque probablemente se terminará culpando o despidiendo a la persona equivocada y el verdadero responsable saldrá ileso de forma silenciosa. Es curioso que las personas que constantemente se equivocan, cometen errores, se enferman y hasta sufren de mala suerte (PTS), no son otra cosa que el resultado de estar en contacto con una persona destructiva (SP), que invalida todas sus buenas ideas y acciones, demerita todo sus logros y constantemente hace sentir a esa persona menos valiosa y útil. Señaló el Director de Performia Colombia.

La presencia de una persona destructiva en una empresa se ve reflejada en los resultados, ya que éstas constantemente están entorpeciendo los procesos, atentando contra la calidad de los productos y/o servicios, situación que afecta la estabilidad y la imagen de la empresa. Básicamente la magnitud del problema tiene mucho que ver con el tiempo que lleven en la empresa, el cargo que desempeñen y la capacidad que tengan las personas que estén a su alrededor para detectarlas y tomar acciones. Por suerte hay una tecnología para eso.

Y por último, un PTS nunca debería estar en un cargo de dirección, finanzas, recursos humanos o ventas, pero un SP nunca debería estar en su empresa en absoluto.


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