Terapia verbal, cambia nuestros cerebro con palabras

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Cerebro, por>cognifit

Una de las técnicas más conocidas en el mundo es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC). Las personas en TCC aprenden habilidades que les ayudan a retar e interrumpir pensamientos negativos y comportamientos.

La terapia verbal suele ser considerada como una opción suave de tratamiento para la salud mental. Aun así, millones de pacientes y numerosos estudios testifican que su eficacia a largo plazo, y ahora, investigadores dicen que un tipo de terapia hablada produce cambios visibles en el cerebro del paciente.

La TCC es especialmente útil con personas que experimentan psicosis, un estado mental en el que se vuelve difícil – sino imposible – diferenciar entre lo que es real y lo que no. La TCC para psicosis le da herramientas a los pacientes herramientas para replantear sus pensamientos preocupantes y mantener la calma.

Para el estudio, los investigadores, del King’s College London, reclutaron a 22 personas que ya estaban tomando medicamentos para reducir los síntomas de la psicosis. Los participantes llenaron cuestionarios acerca de su salud y estado mental, después se les realizaron escáneres cerebrales.

Los participantes dividieron a los participantes en dos grupos: 15 personas siguieron tomando sus medicamentos y asistieron a TCC durante seis meses, mientras que el resto (el grupo de control) siguió tomando sus medicamentos. Los investigadores supervisaron la salud de los participantes los siguientes ocho años. Al final, los sujetos llenaron otros cuestionario y se les realizó otros escáner cerebral.

Siete años y medio después de culminado el tratamiento, las personas en el grupo TCC, mostraron signos claro de mejoría, tanto en sus escáneres cerebrales como en sus historiales médicos.

Su cerebro mostró conexiones más fuertes entre varias regiones, incluyendo la amígdala, que nos ayuda a identificar amenazas y los lóbulos frontales, que son vitales para el pensamiento y razonamiento.

Las personas en el grupo CBT también reportaron sentirse mejor respecto a su salud mental que los del grupo de control y sintieron que habían progresado más hacia su recuperación.

Los resultados, publicados en el diario Translational Psychiatry, disipan la noción de que la terapia hablada es menos importante debido a que no influye directamente en la actividad cerebral.


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