Cómo las personas tóxicas te matan literalmente

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Los seres humanos empezamos a socializarnos desde que nacemos. Todo nuestro ambiente influye en nuestro aprendizaje y, también, en nuestro comportamiento.

Además, todos aprendemos de todos. Es decir, las personas que nos rodean nos enseñan su manera de percibir las cosas, su manera de gestionar los conflictos, su manera d e reaccionar ante determinadas situaciones… En definitiva, su manera de interaccionar con el mundo. Y nosotros a los demás igual.

Asimismo, nos vemos influenciados con el comportamiento que tienen los demás hacia nosotros, con sus sentimientos, con sus pensamientos, así como con sus palabras. Aunque no siempre seamos conscientes del poder que tiene todo esto en nuestras vidas. A su vez, nosotros también influenciamos en la gente que tenemos alrededor.

Por ello, nos sentimos más animados cuando una persona nos engrandece con bonitas palabras, con buenos gestos o detalles… Y por el contrario, nos sentimos fatal cuando alguien tiene detalles feos hacia nosotros o pone en su boca palabras que desprecian nuestras actitudes, nuestras valías o nuestras capacidades como personas.

En ocasiones, estas personas no se dan cuenta de la importancia que tienen sus actos sobre nosotros. Pero sí que es cierto que existen personas que disfrutan haciendo de menos a los que tienen a su alrededor con el fin de sentirse mejor. Este tipo de personas es lo que se conoce como personas tóxicas.

¿Cómo somos cuando tenemos alrededor personas tóxicas?

Pues bien, nuestra personalidad es clave para hacer frente a las personas tóxicas. Si poseemos una personalidad fuerte, con alta autoestima y estamos seguros de quienes somos y de lo que hacemos, estas personas no tendrán ningún poder sobre nosotros.

Si por el contrario, nos influye excesivamente la opinión de los demás, nos empequeñecemos ante las críticas y creamos nuestra propia imagen a partir de las palabras que recibimos de los demás, las personas tóxicas que nos rodeen tomarán partido y cultivarán en nosotros sentimientos y pensamientos negativos.

Una persona tóxica tratará de sacar ventaja de todas las situaciones y se aprovechará de nosotros siempre que se lo permitamos.

Normalmente, las personas que intentan esto se fijan en personas inseguras, con poca autoestima e influenciables. De manera sutil, aunque no en todos los casos, intentan que tus opiniones o gustos valgan menos que las suyas. Tratan de que adoptes su propia visión del mundo y de ti mismo.

Por esto, cuando tenemos cerca a este tipo de personas nos sentimos menos de lo que realmente somos.

¿Cómo se muestra al mundo una persona tóxica?

Habitualmente, las personas sanas y felices se relacionan con el mundo de manera saludable, transmitiendo siempre buena energía y sentimientos positivos.

Las personas tóxicas simulan ser agradables con la gente que les rodea con el fin de manipular y controlar a su antojo a quien le acompañe. Es cierto, que algunas de estas personas no son conscientes de la forma que tienen de tratar a los demás porque muchas veces carecen de capacidad de autocrítica.

Suelen ser personas egoístas y egocéntricas, tan centradas en su propia vida que no son capaces de tener en cuenta la de los demás.

Veamos algunos ejemplos de personalidades tóxicas:

  • Personas pesimistas: este tipo de personas poseen una gran victimización. Son negativas ante cualquier cosa que suceda y débiles para enfrentar los obstáculos. Estas personas absorben toda nuestra energía y nos invaden de sentimientos y pensamientos negativos, haciendo de nuestra vida emocional una calamidad.
  • Personas envidiosas: estas personas no tienen la capacidad de ser felices con lo que tienen. Están continuamente buscando en los demás sus carencias y, cuando las encuentran, intentan destrozarlas o arruinar la felicidad de los demás con palabras o pensamientos negativos.
  • Personas manipuladoras: es una de las personalidades tóxicas más peligrosas. Intentan controlar y manejar su entorno como les viene en gana y, además, no son fáciles de detectar. Encuentran en las necesidades y emociones de los demás su mejor arma para actuar en beneficio propio. Se muestran amables y empáticas, pero no es más que una estrategia para acercarse y descubrir las debilidades de las personas.
  • Personas que desprecian a los demás: este tipo de personas se aprovechan de los demás. Se acercan a ti con aparente interés por lo que te sucede pero aprovechan cualquier momento para despreciarte o descalificarte ante los demás. Lo peor es que suelen disfrutar con ello. Se valen de su habilidad para hacerte ver que les importas siendo buenas personas contigo en la intimidad, pero en grupo tratan de desestabilizarte. Cuidado con este tipo de personas, pueden crear en nosotros sentimientos negativos profundos y muy baja autoestima.
  • Personas con un perfil de “sociópata”: son personas que carecen de empatía, que consideran su triunfo más importante que cualquier cosa, que su éxito está por encima de cualquier persona y que no le importa pisara quien sea necesario con el fin de conseguir lo que se proponen. A pesar de este lado tan negativo, se muestran como personas amables, encantadoras, con interés por lo que les sucede a la gente de su alrededor, pero no es más que artimañas para sacar beneficio propio. Son personas que no se muestran cariñosas porque carecen de sentimientos por los demás y, además, no tienen conciencia ni remordimientos sobre el daño que causan.

¿Cuáles son los riesgos que corremos al rodearnos de personas tóxicas?

Nuestra salud emocional puede desestabilizarse al estar cerca de personas que tratan de contaminarnos de su negatividad o malicia. Nuestra autoestima se verá afectada, nuestros pensamientos comenzarán a ser negativos y nos sentiremos pequeños, débiles y vulnerables.

Cuando en nuestro círculo se encuentran personas envidiosas, manipuladoras, autoritarias, etc., debemos tratar de mantener una distancia para que éstas no puedan influenciar en nuestra forma de ser.

Las personas tóxicas pueden involucrarnos en conductas que pongan en riesgo nuestra salud física o mental. Intentan demostrarnos que se preocupan por nosotros pero en realidad sólo se preocupan por ellas mismas y les da igual que tú salgas perjudicado/a.

Tenemos que tener cuidado, puesto que podemos vernos implicados/as en conductas delictivas o de consumo de sustancias. Estas personas pueden incitarnos a actuar de una determinada manera que jamás hubiésemos imaginado si en nuestras decisiones no influyese nadie más que nosotros mismos.

En el momento que alguien trate de aconsejarte erróneamente y no tolere críticas constructivas hacia sus opiniones, intenta alejarle de tu vida.

Las personas que realmente te quieren no permitirán que pongas en duda tus capacidades, ni que tomes decisiones que no sean beneficiosas para ti. Las personas que realmente te quieren tratarán de realzar tus virtudes y no tendrán en cuenta tus defectos porque te van a querer tal y como eres. Las personas que quieran verte bien, harán lo posible para que en su compañía tú te sientas cómodo, no juzgado o evaluado.

Las personas sanas te animarán en los peores momentos, te escucharán antes de dar su opinión, no te dirán que “tienes o debes hacer”, entenderán tu estado emocional y no tomarán partido de tu situación para obtener algún beneficio.

Por el contrario, las personas tóxicas mostrarán poca empatía ante tus dificultades. Intentarán que tomes decisiones precipitadas, tratarán de influir en tu propia opinión moldeándola a la suya.

En definitiva, las personas tóxicas no te van a hacer ningún bien, así que cuando detectes este tipo de personalidad trata de que esa persona no forme parte de tu vida y, si esto no es posible, intenta que al menos no forme parte de tus decisiones, tu forma de sentir y pensar y, por supuesto, en tu forma de comportarte.

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