Nuestro estilo de vida ha ido cambiando con el paso de los años. Desde la forma en la que nos desenvolvemos, como nos entretenemos y nuestros empleos, hasta el modo en que se cultiva la tierra y se obtienen los diversos tipos de alimentos. Todos estos aspectos han ido evolucionando con los años.

En muchas ocasiones por una mala distribución del tiempo caemos en malos hábitos alimenticios, especialmente durante la cuarentena, ya que resulta mucho más sencillo pasar por un restaurante de comida rápida y comprar una hamburguesa, que comer algo verdaderamente beneficioso para nuestro cuerpo. En este post conocerás unos sencillos trucos y consejos para mantener una alimentación balanceada.

Creando hábitos que nos permitan vernos y sentirnos mejor

Puede resultar un verdadero desafío para algunos, pero la clave es ir realizando pequeños cambios e incorporar hábitos que poco a poco serán parte de su rutina diaria. Empecemos por hacer de nuestro conocimiento que se necesitan al menos 40 diferentes tipos de micronutrientes y que no existe un alimento mágico que los incluya todos. De hecho, ni siquiera un suplemento nutricional tiene tales capacidades.

Un concepto erróneo es disminuir la ingesta de hidratos de carbono, ya que el cuerpo usa al menos el 60% de nuestra ingesta diaria de ellos para recargar energía y mantener funcionando nuestros órganos. La idea es no basar toda nuestra dieta exclusivamente en pastas, pan, arroz, cereales, sino usar una ración adecuada acompañado siempre de fibra para que facilite la digestión; así como de vegetales y proteínas provenientes de carnes rojas o blancas.

Existe algo denominado el “método del plato», el cual se divide en dos grandes partes, siendo una de ellas vegetales y verduras, mientras que el otro lado se subdivide nuevamente entre carbohidratos y proteínas.

Consejos para lograr una alimentación balanceada

Especialistas en nutrición han establecido ciertas pautas para mantener una alimentación adecuada, entre los cuales tenemos:

  • En sus hábitos debe incluir 5 raciones de verduras, vegetales y frutas.
  • La cantidad de las raciones deben ser moderadas. Es decir, no se deben suprimir alimentos; se debe reducir el volumen del mismo dentro del plato de comida.
  • Evitar saltarse el desayuno puesto crea una sensación de hambre que termina en una sobrecarga de comida a la hora del almuerzo.
  • El consumo de líquidos es vital, en especial el agua. Lo mínimo es consumir 1,5 litros de agua, una cantidad que se puede incrementar si hay calor o se realiza alguna práctica deportiva.
  • Practicar deportes ayuda a quemar esas calorías demás, en tanto mejora la circulación sanguínea lo que reduce los problemas del corazón (hipertensión, aumento del colesterol y triglicéridos).
  • Comer en familia por lo menos una vez a la semana. Lo ideal sería diario, ya que hace que el momento de la alimentación sea más grato y los nutrientes sean absorbidos a mayor capacidad.

¿Cómo iniciar los buenos hábitos alimenticios?

Debe iniciar de forma gradual, de ser necesario haga una pequeña agenda con las frutas y vegetales consumidos en el día para asegurarse que ha cumplido con las raciones necesarias. Sí es el tipo de personas que no le gusta consumir vegetales, inicia con una dosis diaria en una semana, luego lo irás incrementando. Si comes muchos alimentos altamente procesados (embutidos) o ricos en grasa, debes disminuir tanto cantidad como número. Lo mejor es limitarse a consumirlos una vez por semana a lo sumo.

La clave es el equilibrio: no hay alimentos “malos” o “buenos”

Los alimentos no son necesariamente “malos” o “buenos”, lo realmente significativo es que unos poseen más micronutrientes que otros, no está mal permitirse un antojo, un postre o helado; pero su consumo diario o en cantidades exageradas es inadecuado.

Los frutos secos son una opción extraordinaria para adicionar a la dieta, ya que poseen una dosis alta de micronutrientes en una pequeña porción. Sin embargo, estos alimentos también son altamente calóricos, y por esta razón es importante que sepas cuántos frutos secos comer al día para evitar un aumento de peso no deseado. Estos pueden ser parte de tu merienda ya sea en la mañana o en la tarde, siendo la dosis diaria recomendada de 40 grs.

El consumo de sal debe ser mínimo, para evitar el riesgo de enfermedades renales o de enfermedades del corazón. Así como se debe consumir todos los días leche, yogures o quesos de preferencia descremados.