Compartiendo diálogos conmigo mismo: Éxtasis

371

“Maestro, qué bien se está aquí” (Lc 9, 33):  es la expresión de éxtasis de Pedro.

 

Esta noche tomé a soledad de la mano

y me puse, con desvelo, a mirar al cielo

como si fuese un mar de abecedarios

para crecerme como jardinero de sueños,

recreándome en lo que soy y puedo ser.

 

Después de tantas visiones bebidas

en mi frente sombría, a la sombra

del silencio, me puse a interrogarme

igual que un niño en su inocencia,

y a reconocerme en la sonrisa de la luna.

 

Todo es hermoso en este mar celeste

por el que transitamos cada día,

sólo hay que dejar el alma desnudarse

sobre el espejo de la vida, para sentir

lo bien que se está aquí con Jesús.

 

Son tantos los sentimientos revividos

que el viento esparce por los caminos,

que de pronto las estrellas iluminan

la esperanza para que todo despierte,

según nuestro pulso y las pausas de Dios.

 

Avive el corazón, que un corazón vivo

teje la música más armónica sembrada,

el poema más sublime, la nívea balada

del amor en los labios del astro radiante,

hasta fundirnos de gozo con la musa.

 

Pues las alegrías de Cristo, son regocijos

nuestros, para seguir haciendo camino,

con el Salvador siempre a nuestro lado,

como perenne guía, como perpetuo

defensor que nos sustenta y nos sostiene.

 

Perdónanos por no ser agradecidos,

y haz que cultivemos el amor

como necesidad, que no dejemos

de amarte y de amarnos;

con tu santo aliento, con nuestras caídas.

 

Víctor Corcoba Herrero

corcoba@telefonica.net

29 de agosto de 2016


Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente