Compartiendo diálogos conmigo mismo: Pertenecer al corazón de Jesús con espíritu teresiano (Los testigos del mundo futuro)

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I.- Madre Teresa de los Pobres (1910-1997)

Ella, la de Calcuta, fue el corazón del pobre.

Hoy es corazón de Jesús, corazón nuestro.

Fue pequeña de estatura, grande de alma.

Hoy es latido de Dios, referente nuestro.

Fue amor a pesar de todo y sobre todo.

Hoy es luz de Cristo, referencia nuestra.

Tomó la cruz para toda la eternidad.

Hoy es un símbolo compasivo, una luz viva.

Su legado es la fuerza de la oración.

Y su eterno fruto fue donarse sin límites.

II.- Madre Teresa de las Realidades Espirituales ( 1873-1897)

Ella, Teresa de Lisieux, espíritu profundo.

De su afán contemplativo, germinó Dios.

De ahí que su viaje espiritual sea intenso.

Pasó sin apenas rostro, pero dejo rastro.

Tan débil de cuerpo y, sin embargo, tan fuerte.

Haciendo vivo el recuerdo, uniéndose al Padre.

Puso esencia a lo esencial de las cosas.

Que no es otro que el amor que nos circunda.

Su cielo fue hacer el bien y sembrar bondad.

Por siempre es la niña de los ojos del alma.

III.- Madre Teresa del Camino (1515-1582)

Ella, Teresa de Ávila, tan nuestra y de todos.

Supo animarnos en medio de las penas.

Hizo de su vida, un aliento al desaliento.

Se deshizo en ternuras, puso alegría.

Y bajo este gozo de desvivirse, creció.

Sabiendo que Dios camina con nosotros.

Todo se ablanda por muy recio que sea.

Llevando el corazón de Jesús a nuestro ser.

No hay mejor sol que dejarse vivir amando.

Pulso a pulso es como se abraza el cielo.

Víctor Corcoba Herrero – corcoba@telefonica.net

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