El papa Francisco, en dado momento externó que las personas divorciadas pueden acercarse a la Iglesia, para que reciban un acompañamiento espiritual (según la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia, punto 241). Dicho de otra manera, es un intento de atraerlos plenamente a una mejor vivencia espiritual.

En Costa Rica, hace un tiempo un medio de prensa televisiva tergiversó el tema, o sea, aseguró que los divorciados pueden volver a comulgar. Vaya irresponsabilidad de algunos noticieros al acomodar las cosas a su gusto. Es más, a veces los mismos periodistas salen a la calle entrevistar (tendenciosamente) a personas muy ignorantes en la fe o en asuntos teológicos, por eso esa gente sin ningún análisis o conocimiento dan opiniones a lo tonto.
Sobre esta temática, al ser entrevistado el sacerdote costarricense Sixto Varela en un noticiero, aclaró que, en el documento Amoris laetitia, no se dice expresamente que los divorciados deben recibir la comunión sacramental, eso sí, las parejas en esta condición pueden ser parte de una comunión espiritual, que se entiende como la participación en la asamblea de los fieles (la Santa Misa).

En el pontificado de Juan Pablo II, los obispos de Italia mediante un documento dejaron claro que, las personas divorciadas unidas posteriormente a otra persona, si querían comulgar sacramentalmente, debían arrepentirse de sus pecados y renunciar a su vida sexual.

Y es que tal normativa se fundamenta en la misma advertencia de Jesucristo: “Cuando Jesús terminó este discurso, se trasladó de Galilea a Judea, al otro lado del Jordán. Le seguía una gran multitud, y él los sanaba allí. Se acercaron unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:
— ¿Puede un hombre separarse de su mujer por cualquier cosa?

Él contestó:
— ¿No han leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer? Y dijo: por eso abandona un hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y los dos se hacen una sola carne. De suerte que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Le replicaron:
—Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle un acta de divorcio cuando uno se separa [de ella]?

Les respondió:
—Moisés les permitió separarse de sus mujeres a causa de la dureza de sus corazones. Pero al principio no era así. Les digo que quien se divorcia de su mujer –si no es en caso de concubinato (relación ilegal) – y se casa con otra, comete adulterio.

Los discípulos le dijeron:
—Si ésa es la condición del marido con la mujer, más vale no casarse.

Y él les respondió:
—No todos pueden [casarse]; sólamente aquellos que reciben tal don. Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, hay eunucos hechos eunucos por los hombres y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por el reino de los cielos. El que pueda entender que lo entienda.» (S. Lucas 19.1-11).

En vista de lo anterior, los medios de comunicación debieran ser más cuidadosos cuando vayan a comentar, esa clase de temas.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos