Wolfgang Porsche podría simplemente retirarse, pero no quiere. Hay algunos asuntos que aún quiere resolver él mismo antes de pasar el liderazgo de la dinastía del automóvil a la próxima generación.

Según Porsche el cambio cultural en Volkswagen (VW) está en marcha, pero aún no se ha completado. Y hasta entonces quiere seguir. Los accionistas de VW lo eligieron recientemente al Consejo de Supervisión por otros cinco años.

Wolfgang Porsche acaba de cumplir 75 años, y si la salud se lo permite, cumplirá con todas sus funciones, asegura.

Porsche no es un manager en el sentido clásico, nunca lo ha sido, y sin embargo, junto con su primo Hans Michel Piëch es una de las mentes más influyentes de la industria automotriz.

Sin los jefes del clan Porsche/Piëch, que poseen de participación mayoritaria en Volkswagen, no se toman decisiones en la fábrica de automóviles de Wolfsburgo, ni tampoco en Audi y menos en la sede de los tradicionales autos deportivos en Stuttgart-Zuffenhausen, que lleva el nombre de la familia.

El doctor en economía es presidente del Consejo de Supervisión de Porsche AG y del holding VW Porsche SE.

Nacido el 10 de mayo de 1943 en Stuttgart, Porsche pasó los primeros años de su infancia en Zell am See, en Austria, en la granja “Schüttgut” de su abuelo Ferdinand, el ingeniero que sentó las bases del actual imperio automovilístico y creador del “escarabajo” de Volkswagen.

Tenía tan solo cinco años cuando su padre “Ferry” lanza el primer deportivo Porsche 356, que fuera el precursor 911. Wolfgang Porsche vive desde hace unos años nuevamente “Schüttgut”. Y allí, cada tanto, realiza uno de sus paseos favoritos con el legendario 911.

El hecho de que no se pueda elegir a la familia es una verdad de perogrullo, pero en este caso bien se puede aplicar a los Porsche y los Piëch. La historia de Wolfgang Porsche difícilmente se pueda separar de la historia de su familia. El clan es rico en dinero e influencia, pero también en disputas. Estas comenzaron en los años 70.

Como no podían ponerse de acuerdo sobre quién debe tener el timón en Porsche, la familia decidió abandonar el negocio operativo y nombrar únicamente directivos externos. Wolfgang Porsche aún estaba en la universidad y comenzó a dedicarse al negocio de las motocicletas. Importó Yamahas a Austria y Hungría y luego trabajó como gerente de ventas para la entonces Daimler-Benz.

En 1978 Wolfgang Prosche fue nombrado por primera vez al Consejo de Supervisión de Porsche AG y a partir de ese momento se puso la empresa al hombro. Logró su saneamiento tras la crisis a principios de los años 90, introdujo modelos nuevos hasta ese momento poco habituales para Porsche como el Cayenne todoterreno e ingresó en la era de la movilidad eléctrica con el Misión E, que llegará al mercado el próximo año.

“Tengo el mayor de los respetos por una persona de 75 años y con tanta agilidad mental e interés para enfrentar nuevos temas”, señala el director ejecutivo del fabricante de vehículos deportivos, Oliver Blume. “Porsche no habla así nomás, él busca la discusión. Y eso es lo que aprecio de él”, agrega.

Sin embargo, la imagen pública de la marca alemana también se caracterizó por la rivalidad con su poderoso primo Ferdinand Piëch, quien fue primero consejero delegado y luego presidente del Consejo de Supervisión en VW.

Cuando el pequeño fabricante de automóviles deportivos de Zuffenhausen se aventuraba a fines de la década de 2000 a hacerse cargo de Volkswagen, Piëch mostraba su apoyo hacia afuera pero por otro lado ponía palos en la rueda, dijo Wolfgang Porsche de su primo al semanario alemán “Stern”. El plan falló, pero Porsche mantiene desde entonces al menos la mayoría de VW.

El quiebre definitivo se produjo en 2015, cuando Piëch le retira públicamente el apoyo al presidente ejecutivo de VW, Martin Winterkorn. Piëch acusó a Porsche y a otros miembros del Consejo de Supervisión de haber estado al tanto de la manipulación de motores diésel de VW en Estados Unidos antes de que saliera a la luz el escándalo.

Por su parte, Wolfgang Porsche se pone detrás de Winterkorn y las dos familias propietarias de Volkswagen se distancian Piëch, quien finalmente Piëch renuncia y poco después vende su participación a miembros de las familias Porsche y Piëch.

“Eso fue realmente un corte. Me sigo preguntando cómo alguien con tantos logros importantes en la vida pudo quedar fuera de juego en tan poco tiempo”, señalo Porsche a “Stern”.

En el futuro, todo debería ser más tranquilo. Porsche irá lentamente promoviendo el cambio generacional en el holding. En la reunión general anual de Porsche SE se postularán varios representantes de la cuarta generación de la familia para el Consejo de Supervisión.

Wolfang Porsche tiene una idea de quién podría continuar con su trabajo: su sobrino Ferdinand Oliver Porsche, de 57 años, que al igual él ya ocupa un lugar en los cuatro gremios de control.

“Conoce muy bien a estas compañías. Le confiaría plenamente esta función”, dijo Porsche al semanario especializado “Automobilwoche”.

De todas maneras aún no ha llegado el momento de tener que decidir un sucesor. Dejar de trabajar no está por el momento en los planes Wolfgang Porsche. Y además, de todos modos, es una decisión que tiene que tomar la familia.


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