El modelo económico neoliberal que limita la intervención del Estado en los asuntos económicos, sociales y en el marco jurídico de una nación, se introdujo en Colombia a partir de la década de 1980, tomando como ejemplo las reformas realizadas por la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, que valiéndose de la “mano dura” terminó trasladando la mayoría del patrimonio y presupuesto de esa nación a manos del sector privado. Este modelo de concentración de la riqueza en pocas manos, en estos casi 40 años, ha profundizado la brecha entre ricos y pobres, arrasado los aparatos productivos de los países subdesarrollados en favor de las grandes potencias, abaratado la mano de obra para aumentar las utilidades de las multinacionales y empresas, incrementado la informalidad con ejércitos de desempleados que pelean por un puesto cada día con menos salarios y garantías sociales y generado que millones de personas vivan entre la miseria y la pobreza.

Los grupos económicos son los que terminan siendo los usufructuarios de este modelo, que ejecutan a través de gobernantes amigos que actúan casi como sus gerentes, mientras que la población sufre las consecuencias, llevándola al descontento que es controlado con la “mano dura” o mediante la manipulación de los grandes medios de comunicación y el manejo de cifras y datos con los que les muestran una realidad virtual. Está dicho que “los neoliberales son como las gallinas, que ponen un huevo y lo cacarean por mil”, que se traduce en que se empeñan en mostrarnos una realidad inexistente. Es allí en donde el modelo se la juega al cambiar la metodología para calcular los indicadores económicos y sociales que no le favorecen, eliminando o agregando variables de acuerdo a sus prioridades. O si les son convenientes, las dejan como se encuentran.

Son notables los cambios, entre otros, en los cálculos de los indicadores de miseria, pobreza, desempleo e inflación, que llevaron a que haya menos pobres, más empleos y un menor costo de vida, cuando la población percibe lo contrario y lo expresa en las encuestas. Ahora el Gobierno Nacional salió con otro importante cambio que ni dichos medios de comunicación ni los analistas de bolsillo han mencionado. Se trata de otra metodología para el cálculo del Producto Nacional, que trajo como consecuencia que el PIB creciera en el Primer Trimestre de 2018 en 2.2%. Lo denunció el economista liberal Eduardo Sarmiento Palacio, el 20 de este mes: “En la información desagregada se encuentra que la agricultura crece 2%, el suministro de electricidad, gas y vapor: 0,6%, la industria manufacturera: -1,2%, la explotación de minas y canteras: -3,6% y la construcción: -8,2%. El DANE adoptó un cambio metodológico drástico: amplió el número de sectores en el cálculo del producto nacional. Los nuevos sectores crecen a altas tasas y carecen de historia estadística. En contraste, las actividades tradicionales, que representan más del 50% del valor agregado de la economía, crecen en conjunto a menos de cero… Lo cierto es que la elevación del crecimiento del Primer Trimestre (2.2%) con respecto del mismo período del año anterior (1,3%) no obedece a la mejoría del desempeño de la economía sino al cambio del procedimiento metodológico”. ¡Desde ahora también el crecimiento será virtual!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias


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