Las conductas socialmente desviadas y delictivas han flagelado a Cartagena. Por ende, el ser humano ha tratado de erradicar los perjudiciales efectos de este mal, empeño aún pendiente en nuestros días, no obstante experimentar en este año con la presencia de los destacados policías: Brigadier General, Luis Humberto Poveda Zapata, Coronel Boris Alberto Albor González y teniente Coronel Harry Pabón, en el comando, sub-comando y comando operativo respectivamente de la Policía de Cartagena, sin desconocer lo que han hecho en la lucha contra el delito y las conductas descarriadas en el aspecto social. Formas que con una óptica represiva en un inicio, en verdad han dado sus frutos inmediatos, desarticulando a los delincuentes e irregulares socialmente de todo contacto con la sociedad, que pudiera llevar a nuevas lesiones al normal desarrollo de las relaciones sociales, motivados además por la creciente tendencia de los ciudadanos a adoptar la solución de castigo como única forma capaz de defenderlos de conductas de terceros que representasen un peligro para su seguridad. Estos oficiales han abordado la mezcla de funciones preventivas y represivas en la actualidad, simbiosis que ha venido ocurriendo a medida que evoluciona la concepción policial, no solo como agentes de enfrentamiento de las conductas socialmente desadaptadas y delictivas, sino también como pieza preventiva en los entornos socio – comunitarios, donde se originan muchas de las modalidades delictivas y socialmente excéntricas, que tanto afectan en primer orden a la ciudadanía y al Estado en general. Aunque con el paso de los días la criminología ha demostrado que tanto juzgados como cárceles y policías, en mayor o menor número, no llegan ni llegarán en modo sustancial a minimizar la ola de crímenes de todo tipo, que se cometen a diario en los más recónditos lugares de Cartagena; aunque estos tres estrategas policiales poseen aciertos y aspectos aún por perfeccionar.

Para entender la magnitud de la inseguridad en la Ciudad, es necesario comprender que no solo afecta la tranquilidad y seguridad de la población, que sería un factor más que suficiente para combatir este fenómeno, además la inseguridad atenta contra los intereses de los habitantes de esta población, afectando la inversión local como extranjera, nadie quiere invertir en ciudades violentas, el turismo se ve seriamente afectado también por este fenómeno, en mi opinión es perentorio el ordenar y repotenciar las instituciones encargadas de la seguridad, para que paralelamente trabajen con la Policía las causas, no hay otro camino, la voluntad política deberá ir de la mano con los recursos económicos adecuados y con un estricto mecanismo de control, por ello es muy difícil la lectura de la problemática de inseguridad por parte del Gobierno Distrital ya que es indiscutible, que el plan de desarrollo de cualquier territorio es la carta de navegación para la planificación de las principales políticas públicas para solucionar las problemáticas sociales existentes sin desviarlas a la corrupción.

Sin embargo, el plan de Desarrollo que encontró el alcalde Pedrito Pereira, no tuvo como cometido introducir las grandes transformaciones productivas, económicas y sociales que demanda Cartagena. Ello se justifica con la reducción significativa de los fondos destinados a la inversión social, lo cual se evidencia al compararlo con los recursos que estaban previstos en esa materia, en administraciones anteriores, donde identifica que en el contexto del plan plurianual de inversiones, los recursos establecidos por ejemplo para la Política de la reducción de pobreza extrema de Cartagena y de exclusión social fueron inferiores y fueron mermando paulatinamente hasta lograr un 45%, pese a que los niveles de pobreza en la ciudad afecta al 40.7% de la población. Esto significa que muchos Cartageneros les corresponden vivir nada más con poco dinero mensuales, recursos con los que deben satisfacer sus necesidades elementales. En esas condiciones no veo en el horizonte una solución a corto ni mediano plazo, por el contrario los factores de riesgo se incrementan apuntando a una mayor tendencia de delitos,

La inseguridad de Cartagena no solo es una problemática policial, los ciudadanos debemos estar involucrados en actitud, comportamiento y control, debemos cerrar filas ante un enemigo común que está causando serios daños en nuestras vidas. Por eso, Conductas socialmente desviadas y delictivas han flagelado a Cartagena.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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