El 1 de junio, se conmemora la Fundación de Cartagena de Indias (1533 – 2021).

Ya son 488 años. Lamentable que, en casi 5 siglos de historia, sea muy poco lo que amerite celebrar, porque a nuestro Distrito Especial lo han convertido en una bomba social, y su pueblo está que revienta, protestando masivamente en las calles. Es la segunda ciudad más pobre del país. Esto es injustificable e inexcusable por parte de nuestros gobernantes y representantes en las corporaciones públicas, porque no están sintonizados con el querer del pueblo.

Es evidente la falta de compromiso, capacidad de gestión y de resultados positivos. Siendo Cartagena, una de las ciudades del Universo que evoca historia, romanticismo, elegancia, alegría, diversión y belleza natural. Es el destino más visitado por extranjeros en Colombia y uno de los más preferidos para los nacionales que desean disfrutar y pasar vacaciones agradables en su país. Cartagena tiene lo suyo para aquellos turistas que buscan relajarse en un lugar cómodo y consentirse por un tiempo. Es capital alterna del país y sede de los más grandes eventos. Y en casi 3 años de Gobierno, no existe por parte de la Presidencia, nada positivo ejecutado y significativo que mostrar.

Infortunadamente, Cartagena de Indias todavía conserva las torcidas y perversas tradiciones heredadas de la época en la que obedecía al imperio español. La sociedad tenía tendencia a repartirse en castas bien definidas que oprimían y esclavizaban a la inmensa mayoría del pueblo. Para ellos repartirse las tierras fértiles, las riquezas, el gobierno, la autoridad y el poder subyugante. La metrópoli seguía siendo el modelo.

El creciente número de altos funcionarios extranjeros que llegaban a la ciudad, ejercía una influencia importante en las costumbres de la costa. Actitud que es similar al vigente Centralismo Opresivo que nos gobierna desde Bogotá D.C. Inconcebible, porque se viola el amor propio, la autoestima, la soberanía territorial, la independencia, la autonomía y el espíritu de la descentralización y la democracia participativa, consagrada en la Constitución y leyes vigentes, ya que las tomas de decisiones siguen centralizadas, direccionadas, condicionadas.

Nuestro pueblo ha venido soportando injustamente la discriminación de todo tipo, el desempleo galopante, la desigualdad, la pobreza, la exclusión e injusticia social, la inseguridad ciudadana, los malos y caros servicios públicos, los problemas de drenajes fluviales, la mala calidad de la educación y salud pública, la frágil infraestructura y movilidad, la carencia de vivienda digna, los altísimos costos de la canasta familiar, la falta de oportunidades, la desocupación y en general la poca Inversión social y humana.

Este momento histórico es propicio para pellizcarnos duro, despertar, indignarnos y actuar civilizadamente a conciencia, en simbiosis, trabajar en equipo y ojalá todos y todas las dolientes de Cartagena, liderados por el Alcalde Distrital, William Jorge Dau Chamat, hagamos realidad la construcción e implementación del Gran Pacto Histórico Social en torno a lo fundamental: que necesita, quiere, merece y le urge a Cartagena.

Sabido que el ejercicio del gobierno es un proceso difícil, complejo, cargado de incertidumbre y conflictos entre actores diversos. Gobernar y hacer política, implica enfrentar dificultades, resolver e intercambiar problemas. Representa una gestión que demanda un gran esfuerzo, que muchas veces es desilusionante, frustrante, por no lograr resultados concretos, pero es esencial el liderazgo, la credibilidad, la confianza, la voluntad política y administrativa, el talante, el talento, la prudencia, la humildad, sensibilidad social, la vocación de servicio, la capacidad y el compromiso del Alcalde Distrital, Concejales, Ediles, Comunales, Alcaldes Locales, Diputados, Congresistas, Gremios Económicos, Académicos, etc.

Es que el ejercicio del gobierno, conlleva asumir una gran responsabilidad social y política, lo cual está condicionado por las circunstancias, por un lado, y la capacidad real que el dirigente tenga para gobernar esas circunstancias; determinando la eficiencia, eficacia y efectividad del gobierno y su éxito como gobernante. Por ello, el Perfil de un Buen Gobernante es aquel o aquella que: gobierna de forma democrática, asumiendo que la democracia participativa es parte de la cultura del pueblo; armoniza poder, autoridad y liderazgo; promueve la descentralización de la administración, la participación de la sociedad civil y otros actores políticos, sociales, económicos, académicos, sindicales, cívicos, comunales y comunitarios, y no sólo de la clase política y de los poderosos gremios económicos.

Ojalá que a partir de las próximas elecciones no nos equivoquemos más en la elección de de los Congresistas, del Presidente de la República y posteriormente en la elección de las autoridades territoriales y de las localidades. Reflexionemos antes de votar, para no volver a lamentarnos. No venda su voto, no se deje engañar con mentiras y falsas promesas, pero tampoco deje de votar. Vote a conciencia por las mejores propuestas. Se debe priorizar siempre el bienestar común. Rescatemos la coherencia de las decisiones y el comportamiento de nuestros dirigentes políticos, porque siempre prefieren la adhesión sumisa al poder, antes de defender con dignidad sus principios y convicciones y derechos del pueblo que los eligió y empoderó.

Enfrentar las circunstancias hace imperativo el uso de la Planificación. Y ésta no se adquiere en la tienda de la esquina. Si los cartageneros no queremos seguir sufriendo, lamentándonos en redes sociales y en los tertuliaderos de nuestros dirigentes y gobernantes. El momento histórico es propicio para despertar, unirnos, indignarnos y actuar a conciencia, no votando más por los mismos con las mismas mentiras y engaños, a partir del 2022. Porque esto tiene que cambiar en forma estructural, integral y progresiva. Quien puede transformarlo con su decisión en las urnas, es el mismo pueblo soberano. Eligiendo masiva y contundentemente a sus mejores hombres y mujeres.

¡FELICIDADES CARTAGENA!

Por: Benjamín Maza Buelvas