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El Aeropuerto Seymour de Baltra, ubicado en las Islas Galápagos o Archipiélago de Colón, provincia de Ecuador situada a poco menos de 1.000 kilómetros de distancia de la costa de ese país, se ha convertido en el primer aeródromo ecológico del mundo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha resaltado las características de este aeropuerto que, entre otras, incluye el uso de energía 100% renovable, fue construido con rocas locales y madera recuperada y, además, trata sus aguas residuales.

Según explica la administración del aeropuerto, la terminal tiene 6.000 metros cuadrados y el techo, tipo sombrilla, alcanza los 10.000 metros cuadrados, estructura que es sostenida por tuberías de acero de 30 centímetros las cuales fueron recuperadas de los campos de extracción petrolera de la Amazonía Ecuatoriana.

La energía que usa la terminal aérea proviene de «paneles fotovoltaicos» instalados en los caminos aledaños al aeropuerto y de los molinos del parque eólico con el que cuenta.
Mientras, el agua se obtiene del mar y es tratada en una planta desalinizadora propia. Una vez usada en la terminal, se vuelve a tratar y se recicla.

Certificación “Carbono neutro”

A principios de enero del año pasado, este aeropuerto se convirtió en el primero de América Latina y el Caribe en recibir la certificación “Carbono neutro”, otorgada por el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés), a través del programa Airport Carbon Acreditation, «el único sistema avalado institucionalmente que permite evaluar y reconocer los esfuerzos realizados por los aeropuertos participantes para gestionar y reducir sus emisiones de CO2», dice una nota del aeródromo.

Las Islas Galápagos reciben más de 200.000 visitantes al año. En el año 2017, la cifra de turistas que arribaron al archipiélago fue de 241.800, según datos del gobierno local.
Este archipiélago, que fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el año 1978, es el refugio de tiburones, tortugas gigantes milenarias, lobos marinos, piqueros de patas azules, entre otras especies. Fue un lugar de inspiración para la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, quien visitó las islas en el año 1835.