Si tu perro o tu gato deja de comer, no bebe mucha agua, duerme más de lo normal y baja de peso rápidamente, puede ser su salud emocional la que esté siendo afectada, ya sea por tristeza, aburrimiento o depresión. En ese sentido, si notas alguna alteración en su comportamiento asegúrate de llevarlo primero a un veterinario de confianza para descartar alguna enfermedad física y luego que sea valorado por un especialista en comportamiento animal.

La depresión para los animales es definida como un estado patológico que presenta disminución en la actividad psíquica, alterando el componente afectivo de los animales. Por la barrera de la comunicación verbal, es importante que el humano sea el interlocutor, el observador de alteraciones en la rutina de su perro o gato.

“Las causas más frecuentes que producen este desorden emocional son la falta de atención, cambios bruscos en la rutina, la llegada de otra mascota, la muerte de un compañero o los malos tratos. También debido a esa conexión que tenemos con ellos, pueden llegar a percibir nuestras emociones y resultar afectando su estado emocional”, afirma Patricia Solano, médico veterinario especialista en homeopatía veterinaria.

Sin embargo, hay que tener claro que cada caso es particular y los síntomas varían según sea la personalidad y el estilo de vida del animal. Según estadísticas, los perros más propensos a padecer esta enfermedad son los Terrier, las razas no puras y aquellos animales que vivieron mucho más tiempo en albergues o refugios.

“Tú eres el que más conoce a tu perro o gato, por eso cuando percibas algún cambio extraño en su comportamiento, lo sientes triste o decaído anímicamente, no tengas miedo de acudir a la clínica veterinaria o al especialista cuanto antes para que te de indicaciones o medicaciones necesarias”, dice la Dra. Solano.

Con un poco de cariño, sacarlo con más frecuencia a caminar y sobre todo hacerlo sentir importante, podrás ayudarlo a solucionar su padecimiento. Pensando en esto, Homecenter te da 5 tips para cuidar de esos importantes miembros de la familia:

  • Evita dejar a tu mascota en lugares reducidos: no es conveniente dejarlos encerrados en balcones o en habitaciones pequeñas de la casa. Esto les produce mucha ansiedad y pueden llegar a hacer daños y afectar su salud.
  • Sácalo a pasear con más frecuencia: es recomendable salir tres veces al día a dar una vuelta de por lo menos 20 minutos. Estas salidas son fundamentales para aliviar el estrés y dejarlos compartir con otros animales. En el caso de tener un gato, mantenle rasguñaduros y espacio de los cuales se puedan apropiar.
  • Dale la comida adecuada para su crecimiento: así como los humanos debemos ingerir ciertos nutrientes y vitaminas para aumentar la sensación de bienestar, nuestras mascotas deben tener una dieta balanceada que incluya los nutrientes necesarios para su edad, peso, raza y condición particular.
  • Regálale juguetes para que se distraiga, como: pelotas, muñecos, lazos, huesos; estos últimos siempre con supervisión. Asesorarse sobre los diferentes tipos de juguetes que están diseñados para corregir comportamientos o brindan beneficios para su salud emocional y que puedan liberar energía o estar entretenidos.
  • No los dejes tanto tiempo solo: si una guardería no es una opción para ti, déjale el radio, luz prendida o juguetes en un espacio en el que se sienta cómodo.

Las recomendaciones anteriores son solo una guía que te permitirán contrarrestar algunos problemas emocionales de tu amigo peludo o felino; pero lo más importante es, entender antes de tener una mascota, la responsabilidad de llevarla a casa. Antes de tomar la decisión recuerda que primero debes saber porque la quiere y si es el caso, involucra a los otros miembros de la familia en la decisión. ¡Tu amigo de cuatro patas te lo agradecerá!

Así mismo, recuerda que cada año, debes llevarlos a su control de vacunas y de revisión por parte del veterinario de confianza. Su salud depende de tu cuidado, responsabilidad y cariño.