La preeclampsia es un trastorno hipertensivo que solo se presenta en el embarazo y se asocia a una serie de daños en otros órganos como el hígado, los riñones o el corazón en la mujer gestante. Esta puede aparecer después de la semana 20 de gestación y, de no ser tratada oportunamente, puede representar riesgos importantes para el feto y para la madre.

La enfermedad afecta entre el 3% y el 7% de los embarazos en el mundo y es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en América Latina una cuarta parte de las muertes maternas están relacionadas con trastornos hipertensivos durante el embarazo.

Según Mauricio Herrera Méndez, jefe del departamento de medicina materno fetal de Clínicas Colsanitas, “sus causas son desconocidas, pero sabemos que está asociada con una alteración en todos los fenómenos de formación e implantación de la placenta en el cuerpo de la mujer. Además, como producto de los cambios relacionados con interacción de la placenta con el organismo, se generan sustancias que el sistema cardiovascular no tolera y se produce la hipertensión”.

  1. ¿Qué factores de riesgo existen? Existen factores de riesgo para que se presente esta complicación del embarazo, pero la preeclampsia también se puede desarrollar en mujeres que no tengan ninguna predisposición. Estos factores son personales, es decir, que si la madre tuvo preeclampsia no quiere decir que la hija también la tendrá.

Las mujeres que hayan tenido preeclampsia en un anterior embarazo o que se encuentren en su primer embarazo tienen mayor riesgo. Igualmente, lo están si tienen problemas de sobrepeso u obesidad, hipertensión, diabetes o si son de raza negra.

También, hay riesgo si se encuentran en los extremos de las edades para iniciar un embarazo, es decir, ser adolescente o superar los 35 años de edad, así como tener un nuevo embarazo con otra pareja.

  1. ¿Cuál es su tratamiento? La preeclampsia no se puede prevenir, pero una vez esta se presente, la atención oportuna y eficaz permitirá evitar un estado severo y disminuir el impacto sobre tu salud y la del bebé.

El riesgo se puede medir en cada mujer con antecedentes o no de preeclampsia mediante exámenes clínicos y ecografía entre las semanas 11 y 14. En un estado más avanzado de la gestación, entre las semanas 20 y 26, se realizan otros exámenes y a partir de los resultados, se deciden los cambios en el control prenatal para disminuir el riesgo de instalación de la enfermedad, como tomar bajas dosis de aspirina, controlar tu peso y realizar ejercicio físico.

  1. Acudir al médico: es muy importante que oportunamente se comunique al médico los cambios que se notan en el cuerpo para detectar los signos de alarma y así orientar las medidas médicas.

Hay que tener en cuenta que los signos de preeclampsia aparecen disimuladamente, lo que hace difícil notarlos, pero puede suceder que haya un aumento de peso considerablemente en muy corto tiempo, hinchazón, o que las cifras tensionales aumenten. En caso que ocurra la hipertensión, se debe realizar hospitalización de urgencia y continuar con un embarazo vigilado.

  1. Preeclampsia severa: ante una preeclampsia severa que aparece después de las 34 semanas o cercana al término del embarazo, seguramente habrá que adelantar el parto. Sin embargo, si aparece antes de las 34 semanas se puede dar un manejo expectante, de tal forma que se espere para que el bebé madure un poco más dentro del útero y luego terminar el embarazo.

Algunas mujeres hacen preeclampsia severa entre las semanas 20 y 26, aun cuando el bebé no está en condiciones de estar por fuera del útero, esto obliga a terminar con el embarazo porque su vida corre peligro.

  1. ¿Qué le puede pasar al bebé? La afectación para el bebé se deriva de nacer prematuramente y por lo tanto tiene necesidades especiales y cuidados médicos diferentes. Otra afectación es que el bebé tenga restricción en el crecimiento uterino que se manifiesta en bajo peso al nacer, esto ocurre porque la placenta falla y no le pasa la suficiente cantidad de nutrientes y oxígeno.
  2. ¿Qué consecuencias trae para una mujer? La preeclampsia severa pone en riesgo la vida durante el embarazo por lo que es necesario adelantar el parto. Sin embargo, también deja consecuencias en la salud; en unas mujeres más que en otras.

Se trata de alteraciones en la función renal, por ejemplo, que los riñones queden funcionando en el límite. Asimismo, sufrir preeclampsia severa es la principal causa de que la mujer en el futuro llegue a desarrollar hipertensión o insuficiencia renal.

Otras consecuencias son los trastornos metabólicos y las alteraciones en la función cardiovascular. Por estos motivos, si una mujer sufrió preeclampsia severa, durante el periodo del puerperio o postparto debe asistir a controles de medicina interna o general para valorar su estado de salud.