Conocemos las verdaderas razones por las que te abandonan las mujeres

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Parecía una cita perfecta y acabó en desastre. La relación iba por buen camino y las cosas se torcieron sin razón aparente. ¿Te ha pasado alguna vez algo así? Muchos hombres se preguntan por qué acaban siendo rechazados por las mujeres. Y la respuesta no está, en la mayoría de los casos, en el físico ni en la cantidad de dinero que se gane al año. Eso son solo tópicos. Muchas veces, las razones por las que una chica acaba dando esquinazo a un chico son mucho más sutiles y mucho menos conocidas. He aquí cinco que tal vez no te hayas planteado.

Me falta (o me sobra) tu aliento

Puedes ser calcadito a Daniel Craig, tener los abdominales de Ryan Gosling y gastarte una fortuna en trajes a medida, pero si tu aliento tiene notas olfativas de salida inspiradas en una cloaca, te va a ser difícil encontrar a tu media naranja. Según un estudio que realizó la Federación Española de Sociedades en Sexología (FESS), el 29% de féminas consideraba la halitosis como un factor definitivo para enviar su libido de vacaciones. Incluso la eyaculación precoz tiene mejor prensa, ya que solo un 12% de las mujeres la consideraba una razón para salir huyendo de una futurible pareja. Entre el 30 y el 50% de la población padece este molesto problema.

En casos en los que no es muy grave, bastará con tener cuidado de los alimentos que se ingieren (la cebolla y el ajo principalmente), beber mucha agua (entre 2 y 3 litros) y mascar chicle sin azúcar para estimular la secreción de saliva. Es necesario, por supuesto, lavarse a conciencia los dientes, emplear hilo dental, no olvidarse de cepillar la lengua y cambiar el cepillo cada tres meses. En caso de que el problema persista, puede ser el síntoma de alguna otra dolencia, por lo que lo mejor es acudir al especialista. Te juegas mucho, sobre todo en las distancias cortas.

¡No me escuchas!

No es un tópico: las mujeres pueden descartar a un hombre si sienten que este no las escucha con atención. Y si pasa el filtro y se convierte en su pareja, esa actitud será la que acabe provocando discusiones de órdago. Un mal panorama. ¿Cuál es la razón? Un reciente estudio realizado por la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) demostró empíricamente que los hombres no tienen tanta capacidad para hacer más de una cosa a la vez como las mujeres.

Hablamos, por supuesto, de actividades que requieran cierta atención: todos podemos caminar y mascar chicle. Así que si este es tu problema, deja lo que estés haciendo y concéntrate en lo que está diciendo la chica que tienes enfrente, si no quieres que esta desaparezca. En las primeras citas, por ejemplo, se aprecia mucho el lenguaje verbal que presupone atención: contacto ocular, asentir de vez en cuando, preguntar sobre algunas de las cuestiones que te han explicado. Esto se valora más que estar todo el rato hablando por miedo a que se cree un incómodo silencio.

¿Hombre u oso?

Si una mujer ha de hacerse esa pregunta, seguramente será corriendo en dirección contraria a la tuya. No, ya no es cierto aquello de “el hombre y el oso: cuanto más vello, más hermoso”. Desde que irrumpió el metrosexual hace ya casi dos décadas, los hombres que podían hacerse trenzas con su vello corporal dejaron de triunfar. La principal razón que puede provocar que una mujer huya despavorida ante la desnudez de un hombre es sin duda los pelos en la espalda.

No son sexis, se miren por donde se miren. Un estudio realizado por la Clínica Londres concluyó que el 50% de mujeres eliminaría “sin dudar” el vello de hombros y espalda de cualquier hombre. Otras zonas susceptibles de ser podadas son los genitales, los glúteos y el pelo en el pecho. Sin embargo, este último punto, el pectoral, cuenta tanto con detractoras como defensoras. El vello de las piernas también despierta ambivalencias. Lo que está claro es que el de la espalda y los hombros cuenta con muy pocas simpatías.

No dar importancia a lo que dice

Tan grave es no escuchar para las mujeres como quitarle hierro a lo que te están contando. Esta es la conclusión a la que llegó el psicólogo Steven Stosny, que publicó un estudio al respecto en Psychology Today. Los hombres, en muchas ocasiones, intentan minimizar el problema o responden con monosílabos a las largas peroratas en las que ellas explican lo que les preocupa. Y eso es veneno para cualquier tipo de relación.

En la primera cita, te valdrá no tener segunda. Y en una relación, puede conducir incluso a la ruptura. Las mujeres necesitan exponer sus problema y no esperan soluciones rápidas y prácticas, como las que están dispuestos a brindar muchos hombres. Mientras hablan, llegan a sus propias conclusiones. Por ello, quitarle importancia es un pecado capital. Y responder con frases cortas, también. No en vano algunos estudios señalan que los hombres pronuncian 7.000 palabras al día y ellas, 20.000.

Cuidado con la comunicación no verbal

No es solo lo que dices lo que puede atraer o repeler a una mujer. La primera impresión que nos hacemos de una persona depende casi en un 70% de la comunicación no verbal. Y esta tiene innumerable factores. Por ejemplo: la ropa. Da igual el estilo que tengas, lo que no soportará una mujer es que lleves la ropa sucia o arrugada.

Las espaldas encorvadas y las miradas huidizas también son muy mal recibidas por las chicas y por cualquier en general, pues denotan inseguridad o falta de sinceridad. Tener un tono de voz demasiado alto, gesticular histriónicamente o invadir el espacio de la otra persona no son platos de agrado para nadie. Lo mejor es hablar de forma pausada y si es posible, acompasar el tono de voz al de la otra persona, para que se cree un espacio armónico.


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