Conozca cómo funciona el sistema electoral en EE.UU. para elegir al Presidente de la República

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Este martes 3 de noviembre se celebran las elecciones en Estados Unidos en las que Donald J. Trump, actual presidente y candidato republicano a la reelección, de 74 años, y Joe Biden, exvicepresidente y candidato demócrata, de 77 años, se disputan el poder.

Se trata de un proceso electoral marcado por la incertidumbre y la pandemia de coronavirus, así como la crisis económica que ha afectado al país norteamericano.

Si bien la atención de Estados Unidos y el mundo estará fijada sobre quién conseguirá la elección presidencial, este martes también se definirá la composición de gran parte del Congreso, una decena de gobernadores y algunas iniciativas populares que varían según el estado.

Debido a la masiva cantidad de votos emitidos y enviados por correo, por la pandemia del covid-19, se hace complicado que el resultado final se conozca este mismo martes y el presidente Trump ya adelantó que sus abogados están listos para un litigio. Esto ha puesto en alerta a la ciudadanía, especialmente a dueños de comercios, muchos de los cuales comenzaron a proteger sus locales, advirtiendo de posibles protestas.

La periodista venezolana María Corina Roldán, conocida en Twitter por su usuario @macoroldan, explicó en un lenguaje muy sencillo el funcionamiento del sistema electoral estadounidense que dista mucho del conocido proceso electoral que rige en otras naciones.

A continuación, 12 puntos claves para comprender cómo funciona el sistema electoral estadounidense explicados por la periodista María Corina Roldán:

  1. Estados Unidos es un Estado federal y la elección del presidente es indirecta, eso quiere decir que el presidente y el vicepresidente no son elegidos por el voto ciudadano.
  2. Los estadounidenses eligen al presidente por un organismo llamado “Colegio Electoral”, el cual está conformado por 538 delegados provenientes de todos los estados, incluido Washington D.C.
  3. Hay estados o federaciones que no tienen representación en el Colegio Electoral, por lo tanto no votan en las presidenciales, como es el caso de Puerto Rico y Guam.
  4. Los delegados del Colegio Electoral son ciudadanos elegidos por los partidos políticos. El número de estos electores delegados es proporcional al tamaño de la población de cada estado.
  5. De hecho, la cantidad de delegados que tiene un estado en el Colegio Electoral, es la misma cantidad de escaños que posee esa entidad en el Congreso.
  6. Es por esto que California, Texas, Florida y NY poseen tantos delegados y por lo tanto, tanta importancia en las elecciones.
  7. Un candidato para ganar requiere 270 votos de los 538 que hay en el Colegio Electoral (la mitad más uno).
  8. Es importante considerar que el que gane más votos en un estado, se queda con todos los votos de los delegados de ese estado. Esto ocurre en todas los estados excepto en Maine y Nebraska que dividen los votos electorales en función de la proporción que obtiene el candidato.
  9. Por lo tanto, la votación del estadounidense es importante, pero al final lo que define al ganador son los votos que obtenga el candidato en el Colegio Electoral.
  10. Aquí es donde entra la importancia de los famosos estados “swing”, o estados que no tienen definida. Se les llama “swing” porque su tendencia al voto puede cambiar según la elección, es decir, no se “casan” con un partido. Aquí la importancia de Florida, quien además tiene un número representativo de delegados. Por lo tanto, son considerados decisivos en la contienda.
  11. Aunque el día de la elección ya se puede conocer el ganador, unas semanas después, los delegados del Colegio Electoral se reúnen y votan por el candidato que más votos obtuvo en su estado. Ellos no están obligados a votar por el candidato ganador en su estado pero los casos de delegados disidentes en la historia de EE.UU. ha sido muy insignificante.
  12. EE.UU. es un país de tradiciones. La Jurisprudencia anglosajona dictamina generalmente más por la costumbre que por la propia ley. El sistema electoral no se salva de esto. Este mecanismo fue implementado a finales del siglo 18, cuando se fundó EE.UU y hacer una campaña electoral era prácticamente imposible por la extensión del territorio, y está reflejado en la duodécima enmienda de la Constitución, que fue introducida en 1804. Por lo tanto, un cambio puede ser improbable, al menos en el corto plazo. De hecho, continuando con las tradiciones, EE.UU. celebra sus presidenciales siempre en el martes después del primer lunes de noviembre y se ha hecho así desde que eran un país agrícola.