colombia

El vocablo “conspiretas” no lo registra la Academia de la Lengua Española, pero es un vocablo muy nuestro aplicado especialmente en el mundillo de la sucia política para así llamar a esos que de manera oculta o soterrada buscan “moverle el piso” al gobernante.
Los llamados “conspiretas”, palabra deformada del original conspirador, son esos personajes que siempre han abundado y que, posando de señoritos, “doctores” y hasta de “colaboradores”, son, simplemente, conspiradores.

Los hay, no camuflados, sino visibles, y son ordinarios, toscos, deslenguados, irrespetuosos, vulgares, y a los que también llaman “viudos de poder” o “huérfanos de OPS o de contratos”. Estos también son “conspiretas”.

Los “conspiretas” camuflados, son de otro estilo, no gritan, tienen una característica y muy particular forma de ser y de comportarse. Por lo regular pertenecen a las altas esferas del poder. Son camaleónicos, cínicos, astutos, expertos en armar complots, tragicómicos, y promotores de reuniones secretas. Defienden con vehemencia sus perversas ideas, sus intenciones y hasta sus propuestas, pero también dan muestra de padecer Alzheimer ya que olvidan sus pasadas actuaciones.

Por conspiración se conoce, de manera abreviada, el entendimiento secreto entre varias personas con el objetivo de derribar el poder establecido.

Ponernos a recordar los actos de conspiración en la historia de la humanidad sería demasiado extenso, pero en aras de recordar algunos, debemos comenzar por aquel episodio que relata el Génesis de la Biblia y el cual da cuenta de la conspiración de la serpiente contra Adán y Eva buscando que fueran expulsados del Paraíso.

Acercándonos a lo más reciente, es de recordar la muy famosa Conspiración de aquella noche septembrina contra el libertador Simón Bolívar mientras compartía lecho con su amada Manuelita, y de la cual la historia siempre ha acusado al general Santander, su aparente y muy leal compañero de luchas.

Del asesinato del caudillo liberal, Jorge Eliecer Gaitán, la historia, la verdadera, da cuenta de una posible conspiración del gobierno del momento, el del Conservador Mariano Ospina Pérez con la Oficina de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, para impedir la llegada del inmolado político liberal a la Presidencia.

Otro caso, muy recordado, es el de la conspiración del teniente general del Ejército colombiano, Gustavo Rojas Pinilla, quien confabulado con las Fuerzas Militares logró derrocar al gobierno constitucional del conservador Laureano Gómez; algo muy parecido a lo que le sucedió al derrocado y asesinado presidente chileno, Salvador Allende con el jefe del ejército, el General Augusto Pinochet.

El “Pacto de Ralito”, aquel pacto secreto firmado en el año 2002 entre jefes de grupos paramilitares colombianos con políticos de diferentes regiones del país para “refundar la patria”, es otro hecho de conspiración contra el Estado.
Y son muchos más los casos y ejemplos, como el organizado por un grupo de “Cacaos” del país con el apoyo del entonces embajador de Estados Unidos en Colombia, Myles Frechette, para tumbar al presidente Samper.

Pero aterrizando en nuestro “Corralito de Piedras”, ahora han surgido unos “conspiretas” de pelambre agresivo contra el gobierno actual de Cartagena, son unos que a través de pasquines y micrófonos se la han enfilado al gobierno elegido mayoritariamente desde aquella misma tarde del 27 de octubre de 2019 en que la Registraduría, con base en el preconteo, daba a William Dau como virtual alcalde de la ciudad. Hablaron de fraude. Pidieron reconteo. Lo han declarado imbécil, enajenado mental, drogadicto, incapaz, incompetente, etc, etc.

Ya para finalizar, hay otros “conspiretas” contra Dau. Los camuflados. Fungen ser “decentes”, proponen y hacen sugerencias al gobierno de manera seria, aparentemente, como las que abanderan el inmortal burócrata Bruce Mac Master y el senador Fernando Araujo. Pero, ¿Serán buenas sus intenciones o será que andan en busca de un camino para ir quedándose con la Alcaldía? El tiempo lo dirá.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018