La obra en construcción para las partículas más pequeñas del mundo es gigantesca: tan solo la fosa para el acelerador circular tiene 17 metros de profundidad y 40 metros de ancho. A partir de 2025, en el acelerador de 1,1 kilómetros de longitud los diminutos iones y antiprotones podrán alcanzar una velocidad similar a la de la luz.

El acelerador circular “SIS 100” es el corazón de Fair, una planta de investigación de física fundamental única en su tipo en el mundo que está siendo construida desde hace casi un año en el centro de investigación de iones pesados GSI en Darmstadt, en el estado federado de Hesse.

“Aquí todo es mega, en el sentido literal de la palabra”, comentó Jörg Blaurock, gerente técnico de GSI y Fair, durante un recorrido por las instalaciones. “Algo así se construye para la eternidad”, agregó.

Dentro de poco, más de mil personas trabajarán en la obra, en la que se esperan entre 100 y 150 camiones por día. El terreno donde se están construyendo Fair y sus 20 edificios mide unas 20 hectáreas. Además del gran acelerador circular subterráneo, se planea montar otros anillos de almacenamiento para partículas así como laboratorios de ensayo.

Blaurock estima que los costes totales rondarán los 1.360 millones de euros, pero estos cálculos se basan en los precios de 2005. Alemania financia dos tercios de la obra, el resto es aportado por diversos países, entre ellos Rusia e India. La ampliación del centro CSI con Fair permitirá aumentar el número de científicos del millar actual a 3.000 investigadores.

Fair es la abreviatura de “Facility for Antiproton und Ion Research in Europe” (Instalación para la investigación de antiprotones e iones en Europa). La planta es comparada a menudo con el centro de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (Cern) en Ginebra, Suiza. Pero allí el anillo del acelerador tiene casi 27 kilómetros y por ende mucho más extenso.

El objetivo de la planta Fair es dilucidar el secreto de la estructura y el desarrollo del universo desde la explosión original, el “big bang”, hasta la actualidad. En las instalaciones “pueden ser generados en laboratorio condiciones o materiales que de otro modo solo aparecen en el universo, por ejemplo en las explosiones de estrellas o en el interior de los planetas”, explicó Ingo Peter, portavoz del GSI. Por eso cabe hablar del “universo en el laboratorio”, acotó.

El espectro de áreas de investigación abarca también otros temas, entre ellos la aplicación de partículas para curar el cáncer o para proteger a los astronautas en el espacio.