Todavía no logro recuperarme del asombro que me sobrevino al enterarme el pasado 5 de junio que en horas de la noche el Senado en pleno y con abrumadora y absoluta mayoría aprobó la Consulta Anticorrupción; turbación que se me acrecentó al enterarme que la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, se hubiera unido a la lucha que desde el 2014 venían dando las Congresitas de la Alianza Verde, Claudia López y Angélica Lozano.
Ahora, y consecuente con el unánime aval que el Senado dio a la iniciativa de las Parlamentarias, el Presidente de la República ha determinado que será el domingo 26 de agosto del presente la fecha escogida para que sea el Constituyente Primario, o sea, el pueblo, el que decida con una participación mínima de doce millones de ciudadanos, si la aprueba o rechaza.

Así las cosas, se le agotaron al senador Roy Barrera, del Partido de la U, el mismo de “Los Ñoños” y “Odebrecht”, y el de la “Mermelada”, los infundados recursos con que quiso boicotearla asegurando que dicha Consulta no constituirá herramienta alguna contra la corrupción.

Por su puesto que no era de extrañar que el versátil y locuaz Senador tratara de conjurar la unánime decisión Parlamentaria asegurando que con la misma se tirarían a la basura no sólo 300.000 millones de pesos, sino que, finalmente, la Corte Constitucional terminará por declararla inexequible, proceder que hace recordar aquel pasaje bíblico de los que se molestaron con la mujer que sobre la cabeza de Jesús derramó un frasco de fino y costoso perfume argumentando de manera hipócrita que hubiera sido mejor venderlo y repartir el dinero entre los pobres.

Encabecé esta nota diciendo que con la aprobada Consulta Anticorrupción habrá que esperar si en verdad se cumplirá, y no lo digo contra el noble propósito materializado por fin por las senadores López y Lozano, no; de ninguna manera, sino porque muchísimas son las leyes y normas que en Colombia se han aprobado contra la corrupción; y muchas las entidades estatales de control, veedurías y ONGs que se han creado para tal fin; y todas, a la verdad, han sido burladas por los delincuentes y corruptos incrustados en el Estado.
El cohecho, el soborno, la coima, la extorsión, la dádiva, la adulteración de precios, las licitaciones amañadas, la contratación dirigida, el favorecimiento de amigos y familiares, el robo a los dineros de la salud y deporte, y el del alimento de los niños, entre muchos, son procederes entronizados en funcionarios dignos discípulos del ex presidente Turbay Ayala, aquel que dijo que la corrupción había que reducirla a sus justas proporciones; pero ¿Cuáles serían las justas proporciones para Turbay?; o el Nule que hablando por sí mismo dijo que la corrupción era inherente al ser humano.

Finalmente, me refirmo en mi asombro, y vuelvo a preguntarme, ¿si prosperará por parte del gobierno, y sí dictará el Congreso las leyes necesarias para que se cumpla, por lo menos, el primer punto de la Consulta, el de reducir el salario de los Congresitas y altos funcionarios del Estado?, amanecerá y veremos, como dijo el ciego.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018


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