Control y objetivos organizacionales

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El control y la concentración, son aspectos de aplicación social y organizacional. En lo social, el control y concentración deben nacer primero en lo individual o personal. O sea, un individuo que no tiene control ni concentración mental en las cosas que hace, se dirige hacia el caos o el fracaso.

Entonces, algunas veces vamos por la calle, o conducimos un auto, o trabajamos con una máquina, pero sin embargo nuestra mente está al mismo tiempo en otra cosa, eso implica desconcentración, la cual puede llevar a perder el control de las labores u ocupaciones principales.

En las organizaciones ocurre de forma similar, pues si no se tiene control y determinación en las funciones propias de la misma, los problemas se pueden empeorar.

Cualquier organización debe tener objetivos claros, sea un ente de venta de bienes o de servicios. Por eso se debe plantear, ¿a quién beneficiará la empresa?, ¿cómo se beneficiará cada funcionario de la empresa?, ¿cómo se beneficiará al cliente? En el caso de las instituciones sin fines de lucro, ¿los beneficios serán hacia los distintos sectores sociales, tales como niños abandonados o agredidos, ancianos o gente sin vivienda?

Después de entendidos esos fundamentos, los medios de propaganda o publicidad necesitan estrategias de información. Por ejemplo si se lanza un producto o se quiere mantener su vigencia, son necesarios los diseños visuales atractivos, también el mensaje verbal es vital, el cual además debe informar las cualidades del producto, o servicio que se brinde al cliente.

Al hablar de la solidez en una organización, se debe tener presente el fortalecimiento y la proyección al futuro.

Por eso en las empresas de lucro se crean reservas de capital, las cuales se usan para realizar inversiones en infraestructura y sostenimiento financiero.

Las reservas o fondos de inversión se determinan con porcentajes establecidos, entonces, de acuerdo con la magnitud de la empresa, las reservas son proporcionales. Así, las reservas ayudan a financiar gastos de mantenimiento o ampliación de las edificaciones, compra de las maquinarias, de los vehículos, mobiliarios y para la inversión en materias primas, o productos para la venta.

Además, cuando se mantienen esas reservas, si estas son abundantes, es posible que si la empresa necesita realizar grandes inversiones, no necesite realizar grandes empréstitos a los bancos u otras entidades financieras.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos