La idea de tener un negocio propio y trabajar para uno mismo es algo que pasa por la mente de todos. Pero empezar una actividad empresarial no es nada sencillo y es aquí cuando aparecen miles de preguntas, las más frecuentes que hacemos son: como por dónde empezar, qué tipo de sociedad comercial es la ideal, cuánto dinero necesitamos para la inversión inicial y en qué clase de negocio incursionar.

Y es que no todo el mundo cuenta con el capital esencial para afrontar en solitario esta inversión, entonces ¿por qué no reunir a otras personas con las mismas perspectivas e intereses y formar una sociedad?

Aquí es donde surge la figura de la Cooperativa. Pero qué conocemos realmente de este modelo de economía solidaria. “Una cooperativa es una empresa asociativa sin ánimo de lucro, en la cual un grupo de personas se unen de forma voluntaria con el objetivo de producir, distribuir u ofrecer de manera conjunta y eficientemente bienes o servicios para satisfacer sus necesidades y de la comunidad en general” afirma Nury Herrera, gerente general Cooperativa Juriscoop.

Es un modelo que agrupa a muchas personas que cuentan con capitales pequeños pero que justamente su fortaleza es la unión, la ayuda mutua, la cooperación, la integración. Además, estos asociados son a su vez los aportantes y gestores de la empresa, conformando una propiedad colectiva y de gestión democrática. Esta sociedad no genera utilidades sino excedentes que son repartidos entre todos sus asociados, porque su razón de ser es generar riqueza colectiva y mejorar las condiciones de vida de estos afiliados, sus familias y su entorno.


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