Corea del Norte, una historia de violencia: cuatro asesinatos ordenados por Pyongyang

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Kim Jong-nam, primogénito del difunto líder supremo de Corea del Norte y hermano de Kim Jong-un, fue asesinado este lunes en el aeropuerto de Kuala Lumpur. A falta de que la investigación esclarezca lo ocurrido, todos los ojos están puestos en Pyongyang, y es que el fallecido se había convertido en una voz crítica con la dictadura. El régimen norcoreano es “un chiste para el mundo exterior”, llegó a decir el fallecido ante los medios de comunicación en 2010, palabras que le convirtieron en un objetivo.

Si se confirman las sospechas, Kim Jong-nam será el último en unirse a una larga lista de desertores y enemigos a los que Corea del Norte ha intentado asesinar, y es que las garras de los servicios de inteligencia de este país sobrepasan fronteras.

Un sobrino desertor

Lee Han-young, sobrino de una de las ex esposas del Líder Supremo Kim Jong Il, fue asesinado de un disparo frente a su apartamento de Seúl en 1997. El fallecido había huido de Corea del Norte en 1982, yendo a Suiza en primer lugar y más tarde a Corea del Sur, donde las autoridades mantuvieron su llegada en secreto hasta 1996. La investigación concluyó que los asesinos eran agentes norcoreanos y que habían vuelto a Pyongyang antes de ser apresados.

Una bomba en Myanmar

En 1983, durante la visita del presidente surcoreano Chun Doo-hwan a Burma, un grupo de norcoreanos intentó asesinarle con una bomba. El político consiguió salvarse, pero veinte personas murieron en el atentado, entre ellas cuatro miembros del Gobierno de Seúl, un embajador y varios asesores. Las fuerzas de seguridad abatieron a uno de los atacantes, otro fue ejecutado y el tercero murió en prisión el pasado 2008. Myanmar cortó sus relaciones con Corea del Norte tras este suceso, pero en 2007 decidió retomarlas.

A las puertas del palacio de Seúl

Un comando de 31 norcoreanos consiguió entrar en el país vecino en 1968, llegando a las puertas del palacio presidencial de Seúl sin ser detectados. Su misión, según aseguró uno de los atacantes, consistía en “cortarle la garganta a Park Chung-hee”, el entonces presidente de Corea del Sur. Las autoridades de Seúl decidieron entonces responder con una acción similar, para lo que crearon un comando con el objetivo de asesinar al líder norcoreano. Con el paso del tiempo, las relaciones entre ambos países se calmaron y dicha misión decidió abortarse.

El enemigo número 1

Hwang Jang-yop, el funcionario de más alto nivel que ha huido de Corea del Norte en la historia de este país, también fue uno de los principales objetivos de Pyongyang antes de morir en 2010. Ese año, seis meses antes de su fallecimiento, dos agentes que se presentaron en Seúl como desertores fueron detenidos y las autoridades les acusaron de formar parte de un complot para asesinar a Jang-yop. El político fue encontrado muerto el 10 de octubre en la bañera de su domicilio, pero la policía aseguró que no había indicios de crimen.

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