Hace cerca de 35 años fueron conocidos los que serían los primeros documentos críticos sobre la teoría de la globalización y la ola neoliberal; los escribió Francisco Mosquera, fundador del MOIR, y se constituyeron en los ejes para la oposición a dicho modelo, al que acuñó como la “Recolonización”. En artículos subsiguientes planteó el modus operandi del modelo: Consenso de Washington, Área de Libre Comercio de las Américas –ALCA–, que ante su fracaso toma la forma de Tratados de Libre Comercio, bilaterales o en bloques de países; apertura económica o sea de las fronteras del mercado doméstico mediante la rebaja de los aranceles a las importaciones; adelgazamiento del Estado liquidando o privatizando sus empresas; flexibilización laboral; recorte de subsidios a la población y a la empresa nacional, entre otras. Mosquera advirtió que el plan se desarrollaría por las buenas, con gobiernos títeres, o a través de las armas, y que entraríamos en una etapa de alta especulación financiera.

La propuesta de privatización o venta de Ecopetrol está inserta en ese contexto de saqueo a nuestros recursos y patrimonio. Que sea la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, uno de los ejes de la especulación financiera, cuyo presidente Jorge Humberto Botero, “dora la píldora” con el argumento neoliberal de “dejar al sector privado la realización de la producción de bienes y servicios, salvo en aquellas circunstancias en las que existan fallas de mercado”, se circunscribe exactamente en esa política neoliberal de despojar al Estado de sus activos en beneficio de unos cuantos potentados con capacidad de comprarlos. No es gratuito que diga que los activos de Ecopetrol, que valora entre 130 a 160 billones de pesos, sean vendidos y esos recursos se pongan en “un fondo que entregaría en un plazo de 10 años recursos al Gobierno a través de los rendimientos y que al término de este lapso la economía ya habría encontrado otras fuentes para sustentar su crecimiento”; o sea, no solo rematar a Ecopetrol sino que los recursos se los entreguen para la especulación financiera y los nuevos ingresos serían más impuesto al pueblo.

Roberto Schmalbach, ex dirigente nacional de la Unión Sindical Obrera, USO, dijo: “Vender Ecopetrol… por $160 billones para tapar el hueco fiscal, cuando la empresa ha entregado $210 billones en los últimos 10 años al fisco, es como tratar de contener la energía de un agujero negro que nunca dejará de tragarse todo”. Tiene sentido, porque con ese mismo argumento se han liquidado o privatizado empresas estatales que generaban los ingresos más importantes para el país como: las terminales marítimas, los ferrocarriles, Telecom, las empresas de servicios públicos, Isagen y otras empresas de energía eléctrica, los bancos de fomento, los hospitales etc.; sin embargo, los únicos que han ganado son unos cuantos, mientras la inmensa mayoría del pueblo sigue en iguales o peores condiciones. Bien hace la USO, cuando anuncia una huelga general de trabajadores que permita crear un gran frente por la defensa de la “Joya de la Corona”, asediada por los corsarios de nuevo cuño. ¡Toca quitarle a los neoliberales la patente de corso para que no sigan hundiendo nuestra nave!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias