Hay un refrán que dice: “que la costumbre es una segunda naturaleza, una poderosa influencia en la vida. En ese sentido, las costumbres, o hábitos, pueden asemejarse al fuego. Este calienta la comida y nos da luz y calor, pero también puede convertirse en un feroz enemigo que destruye vidas y posesiones. Lo mismo es cierto de las costumbres: bien cultivadas son de gran beneficio, de lo contrario, pueden ser destructivas”.

Las ciencias sociales han regresado con mucho vigor. Hace muy pocos los sociólogos, psicólogos y antropólogos eran visto por las ciencias modernas como bohemios y soñadores. No eran vistos como personas útiles. Se hizo todo lo posible por hacer creer que ellos podían ser reemplazables por las estadísticas. Sin embargo, hoy se ve cada vez más cómo esos profesionales están volviendo a ser valorados.

Su aporte consiste en que han enseñado a que interpretar al ser humano es una de las cosas más valiosas en cualquier actividad que realice. Hoy se necesita de conocimiento profundo, de ciencias sociales y de ciencias biológicas, hoy las condiciones cambiantes de las costumbres cartageneras nos obligan a saber de antropología, un poco de sociología, piscología y hasta de biología para tener un poco más clara cada oportunidad que se le dé a la sociedad para conocerles sus diversas costumbres.

En el caso de la sociedad cartagenera, es sabido que sus cambios de costumbres y de cultura obedecen a la huida de muchísimas personas de diferentes lugares del país que vinieron a establecerse con sus familias en la ciudad. Antioqueños, ciudadanos del área rural, atlanticenses, cordobeses, sucreños, bogotanos, guajiros, magangueleños, entre otros. Todos los estudios, inclusive los del gobierno, indican que cerca de un millón de personas emigran anualmente hacia las ciudades. Por eso, mientras hace 60 años el 70% de los colombianos vivía en áreas rurales, hoy solamente queda el 27% en el campo.

Ese éxodo campesino coincide con el periodo de deterioro del orden público en la ciudad de Cartagena, y principalmente el que se residenció en los cordones de miseria de la urbe que vino con sus costumbres y culturas; y es aquí donde nadie se imaginó que los biólogos y antropólogos serían los más hábiles para realizar un trabajo de investigación y desarrollo para descifrar las conducta misteriosa de toda la gente que vive en la ciudad de Cartagena.

Por último se considera que lo que más nos rige es nuestro comportamiento biológico porque nos hace actuar inconscientemente, mientras que la antropología es la forma consciente como el hombre trasciende y se comporta basado en su historia, ritos, creencias, costumbres y cultura.


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