Leyendo a Ortega y Gasset, filósofo español (1883-1955) me llamó mucho la atención uno de sus aforismos que dice: » LAS IDEAS LAS TENEMOS, PERO LAS CREENCIAS LAS VIVIMOS» Es una cuestión fundamental reconocer que los humanos no vivimos a la altura de nuestras capacidades, vivimos a la altura de nuestras creencias; esta frase puede sonar simple pero oculta algo muy importante. La comprensión racional de los mecanismos que nos ayudan a transformar la existencia. Principios como la confianza y el compromiso nos garantizan en absoluto su puesta en práctica. Comprender no implica HACER. Hay gente que comprende pero que no hace.

Hay una diferencia enorme entre SABER y CREER. Por ejemplo, todo mundo sabe que tiene que morir, pero muy pocas personas se lo creen, cuando te lo crees, vives la vida de una manera distinta, es el CREER lo que nos transforma, son las Creencias las que impulsan nuestras ideas, por eso es que no vivimos a la altura de nuestras capacidades, vivimos a la altura de nuestras creencias. Hay personas con capacidades extraordinarias, que saben que las tienen, pero desafortunadamente nunca falta ese alguien quien le ha hecho creer que no valía la pena ejercitarlas, que no valía la pena cultivarlas y esas capacidades son talentos muertos, sin acción. En cambio, hay personas que no tienen capacidades muy desarrolladas, pero ventajosamente están dentro de un entorno de apoyo, de reconocimiento que las han impulsado, que han integrado una creencia, una autoestima, una confianza potentísima que les ha permitido superar esa discapacidad. Por lo tanto, el eje fundamental en el que debemos trabajar es las CREENCIAS, personas que creen que pueden en un entorno donde son apoyadas, donde se apuesta por la formación, donde se apuesta por el impulso del talento, donde se apuesta por la calidad relacional, por un buen CLIMA, consiguen resultados extraordinarios. De tal forma que es importante estar conscientes que no vivimos a la altura de nuestras capacidades, vivimos a la altura de nuestras creencias. El trabajo a hacer es por supuesto trabajar en el desarrollo de nuestras capacidades emocionales, cognitivas, en nuestros hábitos operativos, habilidades éticas, habilidades relacionales, todo tipo de habilidades, pero sobre todo trabajar en las creencias, dirimir nuestras falsas creencias, tribarlas y reforzar esas creencias que nos llevan al compromiso, al vínculo de calidad, al apoyo mutuo, a la confianza compartida.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta