Cuáles son los beneficios del agua con gas

Si buscas un sustituto saludable al refresco, lo has encontrado.

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A medida que aumenta el conocimiento de lo que contienen las bebidas refrescantes, su popularidad baja. Altas dosis de azúcar combinadas con la acidez que provoca el gas no las sitúan en la opción más favorable para acompañar la comida. La alternativa saludable es el agua que, en su variedad con gas, puede ser un sustituto de estos líquidos carbonatados. Pero, ¿se trata de una opción verdaderamente saludable?

“Es importante remarcar que el agua con gas no es perjudicial para la salud. La elección de agua con gas o sin gas puede ser de cada persona en función de sus gustos personales, ya que el sabor es ligeramente más amargo en la primera variedad que en la segunda”, indica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Esta versión del H2O cuenta con ácido carbónico disuelto que es el responsable de sus burbujas y minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio. “Actualmente el agua con gas es muy popular en Centro Europa, mientras que en España el consumo total no supera el 10%”, añade Rubén.

Cuáles son sus beneficios

Tiene cero calorías y además genera más sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar la ansiedad durante tratamientos dietéticos. “Mejora el perfil lipídico ya que aumenta el pH del estómago y disminuye la liberación de bilis en el intestino”, destaca el experto.

El Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío (perteneciente al CSIC) llevó a cabo una investigación en la que se hizo un seguimiento a 18 mujeres postmenopausicas, sanas y no obesas. Durante ocho semanas, estas mujeres bebieron un litro de agua sin gas al día y, después, hicieron lo mismo pero con agua con gas.

Durante estas 16 semanas, los investigadores calcularon la presión sanguínea de las participantes y su Índice de Masa Corporal, además de llevar a cabo analíticas de sangre, entre otras pruebas. Los resultados del estudio demostraron que durante el tiempo que bebieron un litro de agua con gas al día, las mujeres retuvieron mejor el calcio de los alimentos que comían y, además, no tuvieron problemas en los huesos.

Otra investigación dirigida por Laura Txoqui y Pilar Vaquero manifestó que el consumo de un litro al día de ambas aguas minerales, independientemente de su composición, con las comidas principales mejoran el mencionado perfil lipídico, al tiempo que aseguran que no afecta a la presión arterial y que ejerce un efecto alcalinizante moderado en el cuerpo.

Sin embargo, Bravo advierte que su consumo estaría contraindicado en personas que padezcan hernia de hiato, reflujo gastroesofágico u otros problemas intestinales como aerofagia o distensión abdominal. También deben evitarla los pacientes que padezcan insuficiencia respiratoria severa (EPOC) por su contenido en anhídrido carbónico.

¿Son todas las aguas iguales?

Existen aguas minerales gasificadas naturalmente que contienen el ácido carbónico procedente del mismo manantial y aguas minerales gasificadas elaboradas añadiendo posteriormente el ácido carbónico.

“Sí se pueden encontrar en el mercado diferencias en cuanto a sus ingredientes añadidos como aromas, azúcares simples, edulcorantes, quinina, extractos de frutas y verdura, etc. También, según las marcas, presentan distinto contenido en minerales, lo que puede resultar útil si la queremos con más o menos cantidad de magnesio, de sodio o de cloro”, añade Bravo.

En general, debemos evitar aquellas aguas gasificadas a las que se les hayan añadido azúcares simples y/o edulcorantes.

Qué pasa con los dientes

Existe un extenso debate en cuanto a si las aguas carbonatadas afectan a los dientes. Pero los expertos lo tienen claro: “El agua con gas contiene ácido carbónico (gas CO 2 disuelto), que podría afectar al esmalte de los dientes ya que este se disuelve a bajo pH, aunque para que existiera una erosión real deberías beber muchísima agua carbonatada”, señala Patricia Zubeldia, odontóloga responsable de la Dirección Médico-Asistencial de Sanitas Dental.

Hay muy poca investigación sobre este tema, pero como cuenta la especialista un estudio encontró que el agua mineral con gas daña el esmalte solo un poco más de agua sin gas. Por otra parte, era 100 veces menos perjudicial que un refresco azucarado. Asimismo, otra investigación compara el carácter erosivo del agua con gas con el del zumo de naranja puro.

Pero el peligro para la dentadura podría estar causado por un aliado común de esta bebida: los cítricos. “El agua con limón contiene nutrientes que tu cuerpo necesita como la vitamina C, potasio y fibra. Consumir demasiados alimentos ácidos o bebidas, como agua con limón, causa un amplio contacto del ácido con los dientes. Esto erosiona el esmalte dental y hace tus dientes sensibles, especialmente a los alimentos calientes o fríos”, comenta.

Para proteger los dientes, la odontóloga recomienda tomar las bebidas ácidas con una pajita. Si el paciente ya experimenta erosión dental, tiene que consultar con su dentista que puede recomendarle o no el uso del limón así como realizarle tratamientos preventivos de la sensibilidad odontológica como son los adhesivos o los selladores.


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