Al introducirle alcohol al organismo, este atraviesa el esófago, estómago y luego llega al intestino delgado. Se estima que ese proceso lleva alrededor de 10 horas, hasta que finalmente la sustancia es expulsada del cuerpo humano.

Luego de llegar al intestino delgado, una parte es absorbida por la membrana mucosa. En ese momento, algunas partes del intestino delgado transfieren grandes cantidades de alcohol al torrente sanguíneo. La información la reseñó el portal web Culturizando.

El alcohol, soluble en agua, se transporta luego a todo el cuerpo y lo absorben varios tejidos. Ciertas cantidades quedan en la sangre; para determinar cuáles son esas cantidades, se realiza el test de alcoholemia.

El test determina-mediante un porcentaje de masas- la combinación masa/volumen. De esta manera, apenas un 0,08% de alcohol puede detectarse en la sangre. No obstante, existen factores como el sexo o el tiempo que transcurre desde la ingesta, que pueden afectar los niveles que el control de alcoholemia puede registrar.

El cuerpo elimina el alcohol de tres formas elementales: mediante la evaporación, excreción o el metabolismo. Cerca de un 10% del alcohol ingerido es excretado por los riñones, mientras que el 1% se elimina mediante la evaporación. El resto, por el metabolismo.

Un hígado que funciona adecuadamente es capaz de metabolizar 10 ml de alcohol puro por hora. El alcohol se mide en unidades. Una unidad equivale a 10ml. El cuerpo tarda una hora en quitar una unidad de alcohol de la sangre.

El test de alcoholemia puede detectar rastros de alcohol hasta 12 horas después de ser ingerido.

Por: Miguel Da Silva
Caraota Digital