Todo fue un tropelin cuando el yellow cab pitó un par de veces en la puerta del edificio antiguo de dos pisos en donde vivía en Queens, lo aborde en silencio, no sin antes recibir de mamá una torrencial tempestad de besos y bendiciones, el taxista , un pakistani cuarentón me echo una mirada a través del retrovisor y me pregunto en un inglés con su particular acento si me encontraba bien, le asentí con la cabeza y fije la mirada en el marasmo de rascacielos que poco a poco dejaría detrás de mí, conocía la ruta casi de memoria por lo tanto el taxista debía tomar hacia el Norwest en Pidgeon Meadow RD hacia la 169 st, luego girar a la izquierda en la 164 Th st, girar a la derecha en Horace Harding expy… carajos…! me perdí…! y empecé a tararear «Love me tender» ….Oh..! The King ..! Exclamó el taxista… I love that song… Elvis the best…! Alguien sonaba el claxon de su automóvil con afán detrás de nosotros, gire la cabeza y descubrí que era mi amigo Dave detrás del volante de su GTO que me hacía señas para que me detuviera, el taxista puso mala cara y le pague el banderazo, ¡subí al GTO y Dave exclamo…! ¿Porque carajos no esperaste por mí ? ¡Te prometí que te traería…! Crees que me perdería esto, de ahí en adelante todo fue un relajo hasta el JFK , Dave me ayudo arrastrar mi equipaje hasta el muelle, después de un rato y completar todo lo de mi partida, sentí un vuelco extraño en mi corazón al dirigirme al alimentador del avión y pensé en voz alta… Mierda..!! Como será Colombia, Montería.?? donde rayos esta Montería, que mierdas hago para llegar allá, pero olvidaba que una parte de mi familia me esperaría con una «Chiflajopo» que carajos quiso decir mamá cuando me dijo que en Cartagena me esperarían con una «Chiflajopo»…? tarde que temprano lo averiguaría.

Ya en el asiento del avión , me sentí invadido por una extraña emoción,  al saber que descubriría un mundo nuevo, ¿me hacía muchas preguntas…Venderán pizza…? ¿Hamburguesas… Hot dogs? ¡¡Toda esa rica chatarra…!! ¡Qué clase de comida me darán… Dios creo que enfermare…! Bueno en pocas horas despejare todas mis dudas. sentí un agudo dolor de estómago anunciándome que visitara prontamente el incómodo y pequeño baño del avión, donde sin duda alguna daría rienda suelta a los wafles con miel de arándanos que me había empacado en la mañana, antes de pedir el taxi…Escuche un puff… puruff puff pu puff y ya estaba listo…! Los wafles iban camino al drenaje, regrese a mi cómoda silla y tome una  Ginger Ale, dormí plácidamente el resto del viaje hasta que escuche por el altavoz del avión la cálida voz de la auxiliar de vuelo anunciando que íbamos aterrizar en la ciudad de Cartagena, una vez baje las escalerillas me dirigí hasta el muelle internacional y hacer los trámites de inmigración, una vez fuera y todo en regla fui sorprendido con una estruendosa banda de músicos interpretando un porro, entre gritos de alegría y besos de tíos, tías y primos, trataba de identificarlos por sus nombres, alguien de repente me coloco un sombrero Vueltiao , ya entre pitos, risas y festejos pregunte que es una «chiflajopo» todos se rieron y me explicaron que así le decían a las bandas de música popular o papayeras… Ah carajo..! exclamé.

Fue una noche algo agitada, calurosa y ardiente pues Cupido hizo de las suyas con un precipitado romance que incluya una pariente lejana… Solo nos miramos y no hubo palabras entre los dos , ¡hasta que todos dormían y me escurrí como los gatos dentro de su cálido toldillo de gaza…! ¡El señor “Pepino” hizo de las suyas…! Al día siguiente desperté con el cantar de un gallo escandaloso , luego de tomar un baño por primera vez en tierra caribe experimenté el inmenso ardor de su temperatura, hubo saludos y abrazos nuevamente, un desayuno descomunal, Yuca cocida o “sancochada” como oí decir, bollos de mazorca calientes y vaporosos, suero atolla buey, café con leche, Kola Roman, ¡Carimañolas de yuca rellenas con carne molida… Mierda…! que vaina sabrosa.! Me dije para mí mismo, todos me decían: ¡Mira mijo…! prueba esto…! has comido de estas…? están calientes…! ¡Comete la yuquita mientras esta caliente…! ¿Te gusto el suero…? otra voz me decía : ¡Cuidado con el suero no te vaya a soltar…! ¿¡Soltar…!? que carajos quería decirme con soltar…? pues descubrí que a eso también le decían “churria»o cagalera explosiva…! pero ya era demasiado tarde…!

Esa tarde calurosa llego hasta la puerta de la casa donde había pernoctado plácidamente, un gigante de voz grave y autoritaria que sin mediar palabras conmigo me abrazo y beso y me dijo su nombre y parentesco, pero yo sabía quién era, mama se aseguró mostrándome fotos viejas y señalando quienes eran, su inconfundible tono de voz acudió a mí y recordé nuestra última conversación telefónica desde New York. ¡Ratos más tardes él y yo emprenderíamos parte de mi aventura rumbo a Monteria a bordo de un pintoresco bus intermunicipal algo incomodo y saturado por el calor del día y me vino el reciente recuerdo de un adiós en secreto y sin palabras,  un amor que dejaría y que al momento de mi partida me susurro al oído…Mi nombre es Rosa Espina…! Al otro lado de la ventanilla me ofrecían toda clase de chucherías para el camino , desde huevos de iguana hasta diabolines, creo que hice una plegaria para no tener que cagar en el camino de 8 horas de intenso viaje.

Al llegar al Carmen de Bolívar me ofrecieron por la ventanilla chicharrón caliente con yuca y no dude en comerlo… ¡Fue del carajo…! recordé de repente que tenía una cagada envolatada y seguí rogando para no tener que hacerlo en el camino, pasamos por Ovejas, después de conocer solo de paso  los nombres de cada pueblo la suave brisa de la ventanilla traía un olor particular , era el olor de la boñiga de vaca, creo que me dormí…Y escuchaba con frecuencia la palabra Cerete entre sueños. Desperté al escuchar el rebuzno inconfundible de unos burros que excitados y extasiados copulaban alegremente en plena plaza de Majagual… ¡Un pasajero de último minuto subió y cruzo por el pasillo del bus con dos gallinas y dos hicoteas en sus manos, era un cacareo infernal y por la estrechez del pasillo el tipo tropezó y las gallinas salieron disparadas con hicoteas y todo… Justo hacia mí…! ¡Del susto creo que las gallinas casi me cagan…! Estamos en Sincelejo me dijo el gigante de tez blanca y cincelada, con ojos graves y verdosos.

Seguí durmiendo, por fin ya casi hacia las cinco de la tarde estábamos en Monteria, un Jeep Willy de color rojo que prestaba sus servicios como taxi nos llevó hasta la casona cercana al rio Sinú y por primera vez contemple su majestuosidad amarillenta y turbulenta, más risas y abrazos efusivos e interminables al llegar, con un poco de timidez pregunte donde estaba el baño, una gota fría rodo por mi sien, escuche risitas, susurros y frases de cariño camino al retrete…»El gringo se viene cagando»  Continuará…

Escrito por: Oscar Ulises Corrales Plaza, Cartagena de indias – Colombia

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