Los mandatarios participantes en la VIII Cumbre de las Américas de Lima acordaron hoy proclamar por aclamación el Compromiso de Lima, centrado en un pronunciamiento contra la corrupción en la región.

La decisión fue aprobada a pedido del presidente de Perú, Martín Vizcarra, durante la apertura de actividades de la sesión plenaria de la Cumbre, que se celebra en el Centro de Convenciones de Lima.

Antes de hacer este pedido, Vizcarra solicitó a los países de América que establezcan una “alianza regional contra la corrupción” y que se alcancen “soluciones concretas” para luchar contra este problema, así como para “avanzar hacia una democracia de calidad que garantice el desarrollo de los ciudadanos”.

El gobernante aseguró que Perú “ha asumido el reto de luchar frontalmente contra la corrupción” y recordó que en los meses previos a la cumbre “lideró el proceso de consultas entre los estados de la región, la sociedad civil, los parlamentos, pueblos indígenas y jóvenes para hacer las reformas necesarias para fortalecer la lucha anticorrupción”.

“Renuevo mi vocación a trabajar juntos para afrontar esta amenaza común”, dijo antes de señalar que los gobernantes tienen el desafío de “atender la transparencia que exigen” sus pueblos para “recuperar la confianza ciudadana en las instituciones”.

Vizcarra también sostuvo que la corrupción “es uno de los mayores obstáculos” para el desarrollo de los pueblos y los derechos humanos porque genera “pérdidas cuantiosas de recursos”.

“Nuestros países enfrentan múltiples desafíos, el cambio climático, la seguridad alimentaria, la nano y biotecnología, la recomposición de los ejes comerciales, las cada vez más avanzadas tecnologías de la información”, indicó.

Sostuvo que, en ese contexto, “esta realidad reclama la adopción de decisiones firmes” ya que “en una sociedad agobiada por la corrupción, los más pobres son los que menos recursos tienen para defenderse de este flagelo”.

“Los estados del hemisferio hemos ensayado reformas en favor de la transparencia, la rendición de cuentas y la promoción de sistemas judiciales más independientes durante las últimas dos décadas, no obstante una reciente ola de escándalos de corrupción ha develado que nuestros esfuerzos no han sido suficientes”, dijo.

El presidente peruano también aseguró que la corrupción “no es episódica, sino que atraviesa a toda la sociedad” y que frente a ese panorama “se asoma una esperanza concreta” en el interés que tienen los ciudadanos en participar en la lucha contra la corrupción.

“Por eso los que hoy nos reunimos tenemos la firme voluntad de arribar a decisiones que prevengan y enfrenten de manera eficaz esta amenaza trasnacional, debemos unirnos para luchar contra la corrupción, que entorpece y obstaculiza los avances que hemos logrado como región”, dijo.

Vizcarra señaló que, por ese motivo, convoca a los mandatarios a “adoptar compromisos concretos contra la corrupción” e hizo un llamamiento a “conformar una alianza regional contra la corrupción con un enfoque preventivo y disuasivo en todo el hemisferio”.

“El Compromiso de Lima “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción” será la base para apoyar nuestros esfuerzos”, afirmó para luego decir que en la cumbre se adoptarán medidas concretas para incrementar la transparencia y el acceso a la información y potenciar la participación de la sociedad civil en el seguimiento de gestión gubernamental.

La sesión plenaria de la VIII Cumbre de las Américas comenzó hoy en Lima con la participación de los 18 mandatarios y representantes de 34 países del continente, que abordan el tema de “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

Agenda

La sesión plenaria de la VIII Cumbre de las Américas comenzó hoy en Lima con la foto oficial de los 18 mandatarios y representantes de 34 países del continente, que abordan el tema de “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

La sesión plenaria de la cumbre, que se celebra cada tres años, se realiza en el Centro de Convenciones de Lima, en el distrito limeño de San Borja, hasta las 13.15 horas (18.15 GMT).

Al inicio de las actividades sabatinas, el presidente de Perú, Martín Vizcarra, recibió en el Centro de Convenciones a los jefes de Estado y de Gobierno, quienes comenzaron sus actividades con la foto oficial.

De acuerdo con la organización, está previsto que entre las 12.00 y las 12.30 horas (17.00 GMT), en el marco de las actividades paralelas de la Cumbre de las Américas, se presentará el informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2018: Repesando las instituciones para el Desarrollo”.

Además, se presentarán las recomendaciones de los participantes en el Foro de la Sociedad Civil, el Foro de Jóvenes, el Diálogo Empresarial y el Foro de los Pueblo Indígenas, que se desarrollaron durante la semana en Lima.

Posteriormente, desde las 13.40 horas (18.40 GMT) se llevará a cabo el almuerzo y diálogo privado de los participantes en la cumbre.

Como actividad final, hacia las 16.30 horas (21.30 GMT) está prevista la sesión de clausura de la VIII Cumbre de las Américas y una hora después se anuncia una rueda de prensa final.

La cita fue inaugurada durante la noche de este viernes por el presidente de Perú, Martín Vizcarra, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Vizcarra destacó que la cumbre se realice en Perú en un momento en que, según dijo, su país comienza a “recuperarse” de una crisis política, derivada de la renuncia en marzo del expresidente Pedro Pablo Kuczynski por una denuncia de vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.

Adelantó, además, que el Compromiso de Lima que firmarán los mandatarios al término de la cumbre comprenderá acuerdos sobre acceso a la información pública, potenciar la participación de la sociedad civil, consolidar el respeto a la libertad de expresión y la protección de informantes.

Igualmente, en la consolidación de la educación en base a valores democráticos el empoderamiento de la mujer e intercambio de información y cooperación judicial.

Almagro dijo, a su turno, que las naciones deben concentrar sus esfuerzos en defender la democracia, los derechos humanos y las garantías fundamentales como antídotos contra la corrupción.


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