Hace unos pocos meses estaba en una librería buscando un libro de Rubén Darío, le pregunté a un empleado si habían de Darío, me dijo que no tenían.  A  la par mía estaba un señor y él respondió con mayúscula ignorancia. “Para que vas a leer a ese borracho, vago y mujeriego, porque en realidad eso era Darío”. Lo pronunció con seguridad y  firmeza.

Contesté: -Su forma de expresarse me sorprende, es común que alguien que no es lector hable así de un sublime bardo como lo fue Darío, es inexplicable que muchos se expresen de esa forma del maestro e innovador de las letras castellanas, sus aportes a nuestro idioma castellano es invaluable, él fue un genio de la redacción desde muy temprana edad, en 49 años que vivió escribió más de 30 libros, a los 14 años, escribió uno de sus poemas más extensos, “El libro”, de 100 décimas, otro poema extenso es “Canto a la Argentina”. Si no ha leído su obra, desconoce la belleza de la poesía “Dariana” y parte de la poesía universal…

Le recordé: “La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva no lo siente”. Valeriu Butulescu (Rumania,  febrero, 1953). Finalmente aceptó en plenitud su mala expresión. Y me dijo: “Por favor discúlpame, no fue mi intención haber ofendido”. Le respondí: -Tranquilo, le sugiero que, para la próxima, si no va a pronunciar de sus labios lo agradable, mejor no diga nada, con respeto  le sugiero que lea más al “Príncipe de las letras castellanas”.

Darío es el rey del vocablo castellano, este 18 de enero del presente año se cumplen  152 años de su natalicio, jóvenes, conozcamos a esa leyenda de la literatura, Darío, es brillante  joya literaria, leerlo es excelso e inolvidable, no permitamos sumarnos a los tantos que existen en el planeta, que no conocen a los artistas maestros de su propia patria, y todo simplemente por no leer, terrible decepción, obviamente este mensaje es para los que saben leer, pero no leen por distracción de las redes sociales o televisión.

Para el “Padre del Modernismo” su máxima pasión era amar y describir con belleza su entorno, viajar por el mundo conociendo lugares distintos para inspirarse y obviamente, era un eterno esclavo de la agradable lectura y escritura en su tiempo libre.

Muchos estudiosos de la obra de Darío aseguran que  “usó 17 seudónimos”, en todo el transcurso de su existencia. »Falleció el 6 de febrero de 1916 a las 10:15 p.m. y sus honras fúnebres fueron el 13 de febrero, sus restos descansan en paz», en la catedral metropolitana de León, Nicaragua, ciudad que lo vio crecer, donde él aprendió a escribir sus primeros versos. Amantes fieles de la poesía, necesitamos conocer, al más grande de los poetas de nuestro preciado continente, leer constantemente te convierte rápidamente en sublime intelectual de gran admiración.

Solo a través de los libros, aumentarás enormemente el conocimiento, la tecnología es otro puente perfecto para adquirir, día a día el grato aprendizaje, siempre y cuando le des el uso ideal. El que no es lector, se pierde el honor y belleza de su vida e intelectualmente siempre vivirá en tinieblas. Valoremos el esfuerzo de este exponente máximo de la poesía, lealmente apreciemos  su extraordinario legado.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta