Retoma el actual gobierno departamental de Bolívar, el que ahora está en cabeza del señor Vicente Blel Scaff, el modelo de improvisación de los tales “ñametones”, el que con eufemismos, distractores y subterfugios se comenzó a implementar desde el pasado gobierno, el del señor Dumek Turbay.

Los tales “Ñametones”, no son más que una manera de salir del paso o una forma de “desenhuesar” a los campesinos de la región, en especial a los que en la Alta Montaña de los Montes de María han sido inducidos de manera desafortunada y equivocada a cultivar de forma desproporcionada una variedad de ñame, el Diamante 22, el que de bueno sólo tiene su alta productividad por hectárea, pero que su falta de palatabilidad lo excluye del consumo humano.

Dentro de las diferentes variedades de ñame, existentes y de aceptación, se encuentran, el ñame blanco, el amarillo y el ñame negro; pero de las de mayor aceptación, por su gran palatabilidad y su exquisito y agradable sabor en la gastronomía, está el ñame espino, el de piel lisa, color marrón, carne de aspecto firme y color blanco; así mismo, está el tradicional ñame criollo, los cuales, contrario a su exquisitez no gozan de muy buen rendimiento en los cultivos.

En esta disyuntiva agronómica es en la que se han basado los dos últimos gobiernos departamentales de Bolívar, y sus Secretarías de Agricultura, para engatusar y deslumbrar de manera engañosa a los productores de este tubérculo en las Montañas de los Montes de María e inducirlos bajo la premisa de un mayor rendimiento a cultivar una variedad de ñame, como el Diamante 22, de ninguna aceptación para el consumo humano, pero sí de alta productividad, razones de los desafortunados “Ñametones”.

Sin embargo, a pesar de toda esta realidad, de todo este “enhuesamiento” por el embaucamiento al que han llevado a los campesinos de Bolívar, engañados, insisten bajo las promesas incumplidas de gobierno, en la siembra de este “Diamante 22”, conocido también como ñame baboso, el cual a diferencia del ñame espino y criollo, no es de las preferencias culinarias en la región.

Pero todas estas desacertadas, improvisadas y desafortunadas políticas agropecuarias que se siguen emitiendo desde la gobernación de Bolívar y su Secretaría de Agricultura, no sólo en cuanto al asunto que nos atañe, seguirán dándose mientras en esta importante dependencia departamental, y por compromisos politiqueros, se sigan nombrando como Secretarios de este Despacho a abogados, médicos, odontólogos, ingenieros y tecnólogos, que puede que sean competentes en sus profesiones y oficios, más no en asuntos propios del sector agrario.

Entre tanto, por una parte, escuchamos a la actual secretaria de agricultura, una abogada que con animosa verbosidad pero de manera irresponsable da declaraciones y entrevistas a través de medios de comunicación dejando al descubierto su total desconocimiento del sector agropecuario; y por otra, el cotidiano anuncio de los campesinos de anunciar sus respectivas y ya cotidianas marchas hasta la sede de la gobernación de Bolívar, sin que las misma conduzcan a nada, porque siempre son engañados con las mismas promesas de siempre.

Finalmente, lo que la Constitución Política, en su artículo 65 dice, que “La producción de alimentos gozará de la especial protección del Estado”, es simplemente, letra muerta o un simple saludo a la bandera.

Por: Álvaro Morales de León