Del antiguo y canalla método de las provocaciones se dice, entre otras cosas, que es la acción que con estímulos o palabras se busca una reacción de enojo o irritación en alguna persona, pero, además, de este rastrero proceder también se dice que por el hecho de incitar o provocar públicamente a alguien se convierte en delito para quien lo ocasiona.

Por lo que ahora se ha estado atisbando en los pocos días que lleva el doctor William Dau en su desempeño como alcalde de Cartagena, da la impresión que sus detractores no han desaprovechado oportunidad alguna que les da el carácter apasionado y emotivo del acalde para hacer de cada ocasión una provocación, encontrando tierra fértil para ello.

Pero, esto de las provocaciones no es que sea nada nuevo, aún desde los tiempos de Cristo se recuerdan estos malévolos procederes que para la época empleaban quienes también eran sus detractores, los fariseos, escribas y saduceos, lo que al igual que hoy hacen los contradictores de Dau, estaban al acecho de cualquier oportunidad para hacerlo caer en error, en contradicción, en irritación, o en alguna respuesta explosiva de parte del Maestro Jesús y con ella poderlo acusar ante las autoridades civiles o religiosas de la época.

Recordemos uno de esos pasajes, aquel cuando los Escribas y Fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio de los presentes, y buscando hacer caer en error a Jesús le relataron el hecho y le preguntaron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de cometer adulterio y en la ley de Moisés se ordena que se mate a pedradas a esta clase de mujeres. ¿Tú qué dices? a lo que Jesús, de recia mansedumbre y gran sabiduría inclinado en tierra comenzó a escribir con el dedo mientras los acusadores insistían en la respuesta a su pregunta, pero el interrogado, Jesús, levantándose les dijo: “Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra…el resto del pasaje ya se conoce…no quedó ninguno.

Dau no solamente ha estado siendo provocado por sus discrepantes ahora que es alcalde, no, también este esquema perturbador de su carácter viene siendo empleando desde tiempos de la campaña política, como en su momento lo hizo el que con él competía por la alcaldía, el entonces candidato de la Alianza del Polo Democrático con el MAIS, el señor Nabil Baladi Gedeón, quien en una entrevista televisada no se ahorró palabras ni epítetos en su contra buscando irritarlo y desprestigiarlo, aunque Dau, en esta ocasión no cayó en la trampa como si lo está haciendo ahora.

Pero, como referencia, sigamos con los eventos bíblicos que hacen mención de actos de provocación contra Jesús de Nazaret, que como vengo escribiendo, no son nada nuevos; como aquellos cuando al Hijo de Dios sus opositores y contradictores, los Fariseos, entre otros, para provocarlo se atrevieron a llamarlo hijo de fornicación, otro, cuando lo irrespetaron osando decirle que los demonios los expulsaba no por su condición Divina sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios; y también cuando buscando que cayera en falta contra el gobierno civil de Israel, el que ejercían los romanos, le preguntaron sí era lícito o no, tributar al Cesar.

A Dau, en sus escasos días de mandato, no son pocos los momentos y situaciones en que sus antagonistas, los que no aceptan la derrota ni quieren reconocerlo como primera autoridad del Distrito, hacen de ellas una oportunidad para irritar su carácter y hacer que diga, por la misma forma del mismo, declaraciones que no pierden oportunidad para buscar su desprestigio.

Finalmente, al alcalde Dau le recomendamos que haga uso de eso que Dios nos ha regalado, el dominio propio.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018