Consulta anticorrupcion votaciones

Las elecciones del domingo 27 de octubre, son propicias para que toda la ciudadanía, se decida a ejercer el derecho y deber de votar, con la convicción que el Alcalde o Alcaldesa elegido, es la mejor opción de gobierno.

Inexcusable, teniendo el poder de elegir las mejores opciones. Vivimos lamentándonos de nuestra problemática, renegando y culpando únicamente a los gobernantes de turno. Si el día de elecciones muchos son indiferentes, apáticos, conformistas, venden el voto, votan por simple amiguismo, o se abstienen de votar, sin analizar, ni comprender con claridad política, las consecuencias de su equivocada actitud; vicios tradicionales en nuestra débil, torcida y tramposa democracia.

La peor actitud que puede asumir el elector, es la de abstenernos de votar, desconociendo que las decisiones que toman nuestros Gobernantes y Representantes en las Corporaciones Públicas, afectan a todos y todas, votemos o no. Si considera que ninguno de los candidatos o candidatas reúne el Perfil, las calidades y cualidades deseadas, Vote en Blanco. Porque si no vota, los que votamos, decidimos por usted y pierde autoridad ética y moral, para criticar, reclamar y exigir sus derechos, cuando los elegidos estén ejerciendo el mandato. Indudable, que si los ciudadanos que no votan. En esta ocasión sí deciden votar masivamente, serían determinantes en la elección y empoderamiento de un Alcalde o Alcaldesa Distrital, verdaderamente comprometido con el pueblo y preparado, para empezar a solucionar firmemente la problemática que perjudica a los cartageneros.

Así el Alcalde o Alcaldesa que elijamos, contará con la legitimidad y apoyo, para liderar y producir los cambios que nos urgen, esencialmente, erradicar la corrupción, la politiquería, la falta de oportunidades, la desocupación, el desempleo, la baja calidad de la salud, educación y cultura, la desigualdad, pobreza, la exclusión, la discriminación, la inseguridad, la violencia intrafamiliar, la poca inversión y justicia social. No dudar, que Cartagena sí tiene solución, lo que no debemos es improvisar ni equivocarnos más; votando por los mismos con las mismas, mentirás, promesas y engaños o, por los mismos en cuerpo ajeno.

Infortunadamente, ante la crisis de credibilidad, legitimidad y confianza que percibe la ciudadanía, se ha generalizado la idea que no hay nada que hacer para transformar el panorama político, administrativo, económico, social cultural, ambiental y ético reinante. Pero no todo está perdido, todavía quedan esperanzas, Cartagena sí puede enrumbarse por el camino correcto y somos los mismísimos votantes cartageneros, quienes podemos salvarla. Si decidimos unirnos, organizarnos y actuar en consecuencia, derrotando la abstención electoral y votando decididamente por mejores alternativas.

Nadie por ilustrado que sea lo va a hacer por nosotros. Porque es sabido, que ninguna normatividad transforma el modo de actuar, si no hay un mejoramiento de la cultura política. Importa mucho para convertir la visión en realidad, la trayectoria, los asesores, las compañías, los compromisos adquiridos con los financistas de campaña. De ello depende mucho el manejo del Presupuesto y del cumplimiento del Programa de Gobierno. Y que la ciudadanía interiorice y aplique, que en política no bastan los requisitos para aspirar a las dignidades que nos brinda la Democracia Participativa; se requiere además, experiencia en lo público, méritos, liderazgo, trabajo en equipo multidisciplinario, capacidad de gestión y obtención de positivos resultados.

Por eso, es improrrogable concertar con el Candidato que evidencie la mejor opción de gobierno, la viabilidad de sus Propuestas y un Compromiso Social con la ciudadanía. Con la participación activa, consciente, coherente y consecuente de todas las Fuerzas Vivas de la ciudad y sus corregimientos; involucrando ciertamente en la toma de dicha decisión, a la Dirigencia Comunal, Cívica, Social y Comunitaria; como protagonista y determinante imprescindible, en la elección del próximo Alcalde o Alcaldesa que quiere, necesita y merece Cartagena y su pueblo.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.