En el desarraigo de la memoria
agonizan los recuerdos
de una patria rota, incendiada,
herida por quien silencia la voz
y arranca sin piedad la vida.
Bajo el manto de una noche eterna
se escuchan los lamentos,
se desangran los ojos
que han traspasado el miedo;
El canto tricolor zigzaguea
como un cuenco roto,
y el alma se añicos
bajo el yugo cruel
e inhumano, de los fratricidas.

Por: Rossi Er Escritora