El circuito que promueve el sueño, localizado en el tronco cerebral primitivo, ha revelado cómo es que caemos en el sueño profundo. Descubierto por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Búfalo, es el segundo nodo del sueño identificado en el cerebro de los mamíferos, cuya actividad parece ser necesaria y suficiente para producir sueño profundo.

El estudio demuestra que la mitad de toda la actividad cerebral que estimula el sueño se origina en la zona parafacial (PZ), en el tronco cerebral. El tronco cerebral es una parte primordial del cerebro que regula las funciones básicas necesarias para la supervivencia, tales como la respiración, la presión arterial, el ritmo cardiaco y la temperatura corporal.

Los científicos descubrieron que un tipo de neurona específica en el PZ, que funciona como el neurotransmisor del GABA (ácido gamma-aminobutírico), es la responsable del sueño profundo.

Para la investigación utilizaron un conjunto de herramientas innovadoras que permitían el control de estas neuronas a distancia, en esencia dándoles la habilidad de activar y desactivar las neuronas a voluntad.

Al activar la neuronas GABA en el PZ, los animales de la investigación caían en un sueño profundo sin la necesidad de usar sedantes o pastillas para dormir.

Aún se necesita estudiar la manera en que estas neuronas interactúan en el cerebro con otras regiones que influyen en el sueño y el despertar, pero esperan que los resultados obtenidos puedan ayudar en el desarrollo de medicamentos para tratar trastornos del sueño, incluyendo el insomnio y en la creación de mejores anestésicos.

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