Descubren uno de los experimentos más sorprendentes enterrado en un lugar secreto

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ExperimentoEn 1879, un botánico llamado William Beal enterró 20 botellas de vidrio en un lugar secreto en los terrenos de la Universidad del estado de Michigan. Cada uno estaba lleno de arena y más de 1,000 semillas, se guardaron con la boca del frasco destapado inclinadas hacia adelante, de modo que el agua no las tocara.

Desde hace cuatro, el botánico Frank Telewski se escapaba a ese mismo lugar secreto, y desenterró una de las botellas y para probar cuál de sus semillas todavía eran viables. Después de 137 años, quedan sólo cinco botellas, en lo que se ha convertido en experimento más largo del mundo en la germinación de semillas.

De acuerdo con la visión original de Beal, el experimento no estaba destinado para durar tanto tiempo. Inicialmente las botellas debían de ser removidas cada cinco años. Pero los botánicos en el Jardín Botánico WJ Beal decidieron extender el experimento, ya que los resultados mostraban que las semillas eran mucho más duraderas de lo que se había predicho.

Si el experimento se mantiene en marcha, la última vaina de semilla será descubierta en el año 2100, 221 años después de que Beal lo empezó.

Mientras que el experimento puede parecer sencillo, está comprobado que es sorprendentemente eficaz. La meta original era tratar de averiguar uno de los mayores problemas a los agricultores ¿cómo lograr deshacerse de las malas hierbas? Esto fue antes de los pesticidas,  los agricultores estaban encontrando que no importa cuántas malas hierbas se eliminen, las mismas plagas continuaron creciendo de nuevo en sus campos.

Beal sabía que esto era porque las semillas son capaces de permanecer en estado latente en el suelo, y posteriormente volverían a crecer cuando las condiciones giraran a su favor. Pero lo que no estaba seguro de cómo las semillas podría permanecer en ese estado. Así fue como nació el experimento de las botella, el botánico marcó su ubicación en un mapa, y luego las dejó solas durante cinco años.

Después botella fue desenterrada, y se plantaron las semillas para ver cuáles crecerían. La mayoría de ellas era de 40 años.

La última botella fue descubierta por Telewski en el 2000, la única otra planta que creció en esta última ronda fue una semilla de especies de hierbas Malva (ahora conocida como Malva pusilla). Las otras 19 especies de plantas no respondieron.

El conocimiento obtenido de esta investigación no es sólo útil para las personas interesadas en deshacerse de las malas hierbas, también está proporcionando información valiosa para los conservacionistas, que esperan que en el futuro podrían ser capaces de regenerar plantas a partir de semillas antiguas extintas, como la idea detrás de la ‘Bóveda del Juicio Final’ en el círculo polar ártico, que se espera ayudará a volver a la cosecha después de una catástrofe global.

Así que por ahora, no hay manera de que va a renunciar a la ubicación de las cinco botellas finales hasta que él entregue el mapa al siguiente conservador del jardín.

No hacemos publicidad, sobre donde están enterradas, porque no queremos que nadie desentierre recuerdos”,  afirmó Telewski.

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