Desde niños pensamos que ser atractivo te hace más confiable

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Mujer jovenDesde una edad temprana, a muchos niños se les enseña a no juzgar un libro por su cubierta. Sin embargo, un equipo de investigadores de las Universidades de Zhejiang Sci-Tech y Wenzhou, en China piensan que tal juicio puede ser un rasgo inherente al ser humano.

Por lo que se propusieron estudiar un grupo de niños para analizar si las personas desarrollan las primeras impresiones basándose únicamente en la apariencia. Sus hallazgos, publicados en la revista Frontiers of Psychology, revelan que los niños pueden no confiar tan rápido en una persona que no es atractiva.

Para el estudio, los investigadores reclutaron a 138 niños participantes de 8, 10, o 12 años de edad, junto con un segundo grupo de adultos para la comparación. Utilizando un software de generación de caras llamado FaceGen, produjeron 200 imágenes de rostros masculinos con expresiones neutrales y pidieron a los participantes que calificaran qué tan digno de confianza y atractivo pensaban que cada persona era. Un mes más tarde, los científicos repitieron el mismo ejercicio con el mismo conjunto de caras a fin de determinar cómo los participantes fueron consistentes en sus calificaciones.

El equipo descubrió una relación directa entre las caras que los participantes calificaron como más dignas de confianza y aquellos que clasificaron como más atractivas. Conforme la edad de los niños incrementaba, era más probable que confiaran en una cara más atractiva y que sus evaluaciones de la primera y segunda prueba fueran iguales. Esto indica que mientras crecemos, más vienen a coincidimos con sus compañeros sobre lo que hace que un rostro se vea más digno de confianza.

Los resultados llevaron a los investigadores a creer que los niños, incluso a los 8 años de edad, cuentan el atractivo como una medida de la confianza y esta tendencia se fortalece a medida que envejecen. Aunque los adultos son lo suficientemente mayores como para saber que la belleza no es una cualidad que define a la confianza, todavía tienden a creer que una es igual a la otra.

Suponer que la belleza refleja rasgos de carácter positivo es una falacia de la cual muchas personas son víctimas y puede ir más allá de la honradez y dar a las personas físicamente atractivas ventajas sociales. Según el Instituto Clayman de Investigación de Género, de la Universidad de Stanford, las personas poco atractivas tienen menos probabilidades de ser contratadas y promovidas, y son menos propensas a ser considerado bueno y honesto.

Esto podría contribuir a las dificultades personales, tales como trastornos alimenticios y depresión y aumentar la popularidad de la cirugía estética como una manera de cumplir con los estándares de belleza de la sociedad.

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