Posiblemente no alcancen estas líneas para el grueso listado de desilusiones que nos dejan quienes nos gobernaron en este cuatrienio 2016-2019.

Manolo nos desilusionó con el tal “Primero la Gente”, y con la notificación que en su discurso de posesión envió a los corruptos advirtiéndoles que temblaran y que se cosieran los bolsillos; pero también Dumek, el gobernador, desilusionó con su promesa en su acto de posesión cuando dijo a las niñas de su natal municipio, Carmen de Bolívar, a las de la vacuna contra el virus del papiloma, que no las desampararía, que contaran con él.

Siempre se dice, y se recuerda, que la administración pública es una sola, por eso, para el caso de Cartagena, dejemos atrás a los que en este cuatrienio antecedieron al hoy su alcalde, Pedrito Pereira, lo que ahora importa y tiene relevancia es lo actual.

En cuanto a Pedrito, el alcalde, a la verdad, era más lo que de él se esperaba, muy a pesar que desde un principio desilusionó al aceptar que la Vicepresidenta, por orden del Presidente, le “respirara en la nuca”.

Nos desinfló Pedrito cuando vimos que no se desprendió de los Secretarios de Despacho que, viniendo del fugaz mandato de Quinto Guerra, y siendo representantes, muchos de ellos, de condenados por parapolítica y por corrupción, los dejó y cogobernó con ellos.

Desinflados de Pedrito también quedaron los estudiantes del “San Felipe Neri” y del “Fernández Baena” con la reconstrucción de la planta física de sus instituciones educativas, así como también quedaron los vecinos de Santa María y Crespo con el puente peatonal que los une y que prometió reconstruir; igualmente, los que esperaron que les entregara en buenas condiciones el puente que une a las Gaviotas con el Trece de junio.

También mató Pedrito las ilusiones de quienes pensamos y esperábamos que algo haría por los cuerpos internos de agua, o por la terminación de la vía a Playetas, inconclusa por su negativa a transferir los dineros para ello, o que hubiera atendido el llamado judicial de recuperar el espacio público del que se apropió el edificio Acuarela.

A punto de extinguirse su encargo, nos deja Pedrito muy desanimados con su negligencia para ejercer control al descarado ejercicio público de la prostitución, el proxenetismo y el microtráfico que se da en el Centro de la ciudad, y lo peor, a pocos metros de su despacho.

Pero el mayor desinfle con Pedrito son sus recientes y angustiosas actuaciones tratando de sacar adelante, o de imponer, a pesar de las advertencias, la prórroga del contrato por nueve años de la concesión de alumbrado público, así como también su insistencia ante el Concejo para que le aprobara la construcción de la Quinta Avenida de Manga, incluidos, peajes, empleando el modelo de una APP (Alianza Pública Privada); pero por el contrario mostró negación para prorrogar por un mes el contrato a los artesanos instalados en la Matuna.

Para finalizar con Pedrito, hay que decir que desinflados quedamos con su desatención al desmonte de los peajes internos y con su negligencia para ejercer control con las ventas y pregones dentro de los buses de Transcaribe.

En cuanto a lo departamental, ni que decir; el gobernador fue desatento con los problemas del campesinado; tampoco se le vio intención alguna para recuperar el vetusto edificio de Salud Pública ni para enfrentar de manera decidida el resurgimiento de la Lepra, Tuberculosis y Dengue; ni para llevarles el saneamiento básico del que carecen la mayoría de los municipios del departamento

Y finalmente, quedamos desinflados con las 57 medallas de oro que ganó Bolívar en estos Juegos Nacionales, de las cuales, más de la mitad las ganó con deportistas prestados.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018